La cubana Daymarelis Rosales Milán envió un contundente mensaje público dirigido a las autoridades cubanas, y en especial al gobernante Miguel Díaz-Canel, tras un accidente ocurrido el 31 de julio a las 8:00 a.m. en El Cucan, provincia Granma.
Rosales publicó su texto en el grupo de Facebook Revolico Jiguaní, donde explicó que un automóvil y el vehículo que acudía a prestar auxilio ardieron en llamas y, debido a la sequía extrema y la carencia total de agua en la comunidad, el fuego se extendió sin control.

“Los comunitarios por mucho que quisieron ayudar, no tenían siquiera un cubo de agua para extinguir el fuego”, denunció la mujer.
El incendio pudo haberse evitado si las autoridades hubieran cumplido con su responsabilidad. “Desde hace más de tres años esta localidad está sin turbina y los compañeros del Gobierno y del PCC nos han tenido con mil excusas… Ahora tienen el presupuesto desde hace seis meses y ni aún así le dan solución a este problema”, señaló.
La denunciante fue más allá al advertir que la escasez de agua no solo afecta la respuesta ante emergencias, sino también la salud y la vida cotidiana de la población vulnerable.
"Hay adultos mayores, mujeres embarazadas, escolares y personas encamadas" que no tienen servicio de agua potable en sus hogares desde hace varios años.
Rosales cuestionó duramente a las autoridades. “¿Dónde están los dirigentes, dónde están los jefes ante un barrio sin agua? Decir un barrio sin agua es decir un pueblo cansado, obstinado de pasar trabajo”.
En su mensaje, también denunció los altos precios del agua cuando es posible conseguirla. En esta comunidad los vecinos han tenido que pagar hasta 300 pesos por un tanque lleno. Además, aludió a otras carencias crónicas como la falta de alimentos, medicinas y electricidad que afectan la calidad de vida de los cubanos.
Sin embargo, esta comunidad lo que pide no es un servicio público digno, ni electricidad todos los días, ni respeto a sus derechos, ni libertad de expresión... Lo que quieren es una simple turbina y el Estado es incapaz de dársela.
“Pedimos nos ayuden con el tema de nuestra turbina, pues si le han dado soluciones inmediatas a otros territorios y pueblos cuando se han tirado a la calle a reclamar, lo vamos a tener que hacer. ¡Ya estamos cansados! No necesitamos respuestas, necesitamos soluciones y sabemos que las hay”, concluyó.
Sequía extrema e indiferencia oficial
La situación descrita por Rosales es reflejo de una crisis más amplia que afecta a muchas zonas rurales y urbanas de Cuba. La sequía en la isla es severa, y está agravada por el deterioro de la infraestructura hidráulica y la inacción institucional.
En muchos municipios del país, la falta de agua potable se ha vuelto crónica e insostenible, afectando la higiene, la salud y la seguridad de miles de familias.
En julio, Junior González Núñez, vicepresidente primero de la Organización Superior de Dirección Empresarial (OSDE) Agua y Saneamiento, explicó en la televisión oficial que aproximadamente el 70% de las afectaciones al servicio de agua en el país están vinculadas a problemas en el servicio eléctrico, por el déficit de generación o por bajo voltaje y otros.
A pesar de los constantes reclamos ciudadanos, las soluciones del gobierno cubano no llegan, y el descontento crece. Casos como el de El Cucan son cada vez más frecuentes, y demuestran que el límite de la paciencia ciudadana está cerca de romperse.
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