
Feministas cubanas lamentaron la falta de protocolos efectivos para alertar sobre desapariciones de mujeres en Cuba a propósito de varios casos abiertos.
A raíz de que meses después de su desaparición, el caso de Doraiky Águila Vázquez, una mujer habanera de 48 años cuyo paradero se desconoce desde el pasado 15 de marzo, fuera mencionado finalmente en la televisión estatal, la activista Laura Vargas lamentó la ausencia de “mecanismos públicos, los pasos claros y rápidos que deberían activarse apenas una mujer desaparece”.
“¿Y los protocolos de alerta? ¿Dónde están? ¿Por qué no hay una vía institucional transparente para responder a estas urgencias?”, lamentó.
Vargas considera que “el país necesita un sistema real de alerta temprana, con difusión inmediata en medios, movilización de las autoridades, atención a las familias y seguimiento de los casos”.
“No puede ser que tengamos que depender solo de publicaciones en redes o de la solidaridad colectiva para buscar a una persona desaparecida”, dijo.
La directora creativa del medio Subalternas criticó a la estatal Federación de Mujeres Cubanas (FMC) por no exigir estos mecanismos.
“La FMC debería estar exigiendo eso y no celebrando su 65 aniversario con una ‘cruzada feminista’ —Pausa, ¿qué p**** es eso caballero?— como si hubiese tantos logros. No es gracias a la FMC ni a los medios estatales que el caso de Doriaky salió por un medio oficial. Es gracias al empuje ciudadano, al activismo, a la presión colectiva”, aseguró.
“¿Y el resto de los casos? ¿Por qué no se han pronunciado? ¿Dónde están las investigaciones, la búsqueda activa, el acompañamiento a las familias?”, concluyó.
Además del caso de Doraiky, Vargas mencionó el caso de Maydeleisis Rosales Rodríguez, una niña que desapareció hace ya más de cuatro años en Centro Habana.
Asimismo, el de Damaris Ricardo Frómeta, de 56 años, quien desapareció en octubre de 2009 en Wajay, municipio Boyeros, en La Habana.
También el de Beysi Moraima Pedroso Ramírez, quien desapareció en La Habana en mayo de 2017. Tras los cual, su madre y demás familiares han mantenido activa su búsqueda con la esperanza de encontrarla.
El establecimiento de protocolos efectivos en los casos de desapariciones de mujeres en Cuba es un viejo reclamo del activismo feminista cubano.
En enero pasado, un editorial del Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT) argumentaba que “la ausencia de protocolos efectivos, recursos legales limitados y la imposibilidad de recurrir a organizaciones independientes, todas ellas criminalizadas dentro del país, para impulsar búsquedas, han creado un vacío institucional que deja a las familias en un estado de vulnerabilidad y desamparo”.
“Las investigaciones suelen detenerse sin explicaciones claras, y los familiares no tienen herramientas legales para exigir que se reanuden. En un contexto donde la violencia machista puede dar lugar a desapariciones voluntarias, involuntarias o forzosas, la falta de una respuesta adecuada expone a las víctimas y a sus familias a un sistema que no protege ni ofrece justicia”, agregaban.
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