La creadora de contenidos cubana Ingrid Ftss (@ingrid_ftss1) ha desatado una intensa polémica en redes sociales tras publicar un video donde muestra cómo transcurre una noche cualquiera en su vida en La Habana.
El clip, publicado en Instagram, la muestra saliendo de su casa durante un apagón para lavar su carro en un negocio privado que funciona incluso de noche.
En el video, Ingrid revela que cuenta con una pequeña planta eléctrica en su vivienda, un automóvil propio y la libertad de moverse incluso en condiciones de apagón, lujos que muchos residentes en la isla no pueden permitirse.
"Un poco de mi noche", escribió la influencer en la descripción del reel, que acumula miles de visualizaciones. El detalle que encendió los comentarios no fue la escena en sí, sino el contraste con la realidad de la mayoría de los cubanos.
Entre los usuarios, las reacciones fueron diversas, van desde quienes celebraron su estilo de vida y la defendieron, hasta quienes la criticaron por mostrar lo que consideraron un contenido "banal", alejado de la dura cotidianidad cubana.
“¿Tráfico? ¿En Cuba?”, ironizó un internauta. Otro comentó: “Se te olvidó presentar al verdadero dueño del carro y la planta, esas cosas no se publican”.
Algunos usuarios incluso acusaron a la influencer de querer presumir, mientras otros aprovecharon para preguntar el precio de la planta eléctrica o simplemente manifestaron su sorpresa por la escena nocturna.
“No entiendo nada, ahora todas las influencers cubanas son millonarias… Quisiera ver algunas reales y humildes”, escribió otro usuario, mientras uno más sentenciaba: “Video para enseñar que tiene carro y planta”.
Pese a las críticas, Ingrid se mantuvo firme y respondió: “Se cumplió el objetivo del video, gracias a todos por comentar”.
El caso ha vuelto a poner sobre la mesa la creciente desconexión entre algunos creadores de contenido digital y la realidad económica que vive buena parte de la población cubana, marcada por la inflación, los apagones constantes y la escasez de servicios básicos.
Para muchos cubanos, el video de Ingrid no fue solo un retrato de su rutina, sino una provocación a quienes apenas pueden cubrir sus necesidades esenciales en el país.
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