La Casa Blanca admitió este lunes que los datos de creación de empleo correspondientes al mes de julio fueron más débiles de lo anticipado.
Según reconoció Kevin Hassett, principal asesor económico del presidente Donald Trump, en una entrevista concedida a la cadena CNBC, las cifras fueron inferiores a las pronosticadas: “Sí, creo que las cifras de empleo fueron más reducidas de lo que esperábamos”, declaró Hassett, quien, no obstante, mantuvo una visión positiva respecto al rumbo de la economía.
“La Administración sigue siendo muy optimista sobre el futuro económico”, añadió el asesor, al señalar que los datos laborales se recogieron antes de la implementación de la nueva ley fiscal impulsada por el Ejecutivo, la cual, esperan, fomente el crecimiento.
Los datos oficiales muestran que en julio se crearon alrededor de 73,000 nuevos empleos, por debajo de los 110,000 estimados por los analistas y también inferiores a los registrados en meses anteriores. Además, la tasa de desempleo subió una décima, situándose en el 4,2%.
Hassett apuntó que la revisión de estas cifras podría evidenciar un menor dinamismo económico: “Sin duda, esa cifra de empleos, si la revisión resulta ser cierta, sugiere que hay menos impulso del que pensábamos”.
La publicación de los datos laborales el pasado viernes generó repercusiones inmediatas en el Gobierno.
El presidente Trump despidió a Erika McEntarfer, directora de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés), a quien acusó de manipular los resultados.

Este lunes, el mandatario reiteró sus acusaciones a través de su cuenta en Truth Social, donde también afirmó, sin presentar pruebas, que McEntarfer habría adulterado cifras durante la administración de Joe Biden para beneficiar electoralmente a los “demócratas de izquierda radical”.
“El gran ajuste se hizo para encubrir y nivelar las cifras falsas que se inventaron para que un gran éxito republicano pareciera menos estelar. Elegiré un reemplazo excepcional”, afirmó Trump en su mensaje.
En marzo, la Casa Blanca afirmó que la economía de Estados Unidos creó 228,000 empleos, superando las expectativas de los analistas que habían pronosticado un incremento de casi 100,000 puestos.
El sector privado habría sido el principal motor del crecimiento, con un incremento de 209,000 empleos. Áreas como el comercio minorista, transporte y almacenamiento, y construcción habrían experimentado aumentos significativos, mientras que el empleo en el gobierno federal ha disminuido debido a recortes masivos.
A pesar del crecimiento en la creación de empleos, la tasa de desempleo se mantuvo prácticamente igual, con un leve aumento del 4,1% en febrero al 4,2% en marzo. Esto indica que el crecimiento del empleo no ha sido suficiente para reducir significativamente el desempleo.
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