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En un contexto marcado por el deterioro acelerado de las relaciones entre Moscú y Occidente, el Gobierno ruso ha reaccionado públicamente ante rumores sobre el posible despliegue de armas nucleares en Cuba.
Aunque el Kremlin no ha confirmado directamente esa posibilidad, tampoco la ha descartado.
El martes 5 de agosto, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, María Zakharova, se refirió por primera vez a los informes que circulan en medios pro-Kremlin y entre analistas militares rusos sobre la posibilidad de reubicar misiles nucleares en el Caribe, específicamente en Cuba y Venezuela.
“Tal como lo entendemos, estamos hablando de la opinión privada de expertos individuales que expresan un punto de vista personal”, declaró Zakharova, en declaraciones recogidas por la agencia estatal rusa Interfax.
Si bien la vocera del Kremlin intentó enmarcar las especulaciones como opiniones individuales, tampoco negó de forma explícita que se contemplen estas opciones a nivel estatal.
“El desarrollo de la cooperación militar internacional es competencia del Ministerio de Defensa”, añadió, en respuesta a una pregunta directa sobre el asunto.
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“Al analizar las posibilidades de tales vínculos, nos basamos en las obligaciones internacionales de la Federación Rusa y los acuerdos bilaterales con los países interesados”, dijo a modo de cierre sobre el tema, dejando más preguntas que respuestas.
Silencio en La Habana
Hasta el momento, el Gobierno cubano no ha emitido ninguna declaración oficial respecto a estos rumores ni sobre la mención explícita de la isla como posible destino de misiles rusos.
El silencio del gobiero cubano ha sido interpretado por algunos observadores como una postura de cautela ante una situación extremadamente delicada y potencialmente desestabilizadora.
Cuba, que fue epicentro de una de las mayores crisis nucleares de la historia moderna en 1962, ha evitado hasta ahora pronunciamientos sobre este nuevo capítulo de tensiones nucleares entre Rusia y Estados Unidos.
Su política exterior actual mantiene una línea oficial de no alineamiento en conflictos militares directos, a pesar de su histórica alianza con Moscú.
¿Por qué Cuba?
El lunes anterior al pronunciamiento de Zakharova, Alexander Vorobyov, jefe del Centro de Estudios Estratégicos de Moscú, afirmó que el posible emplazamiento de misiles rusos en Cuba sería una respuesta lógica al reciente despliegue por parte de Estados Unidos de bombas de alta precisión en territorio británico.
Según Vorobyov, “Rusia podría trasladar sus misiles a Cuba”, al considerar a la isla como “el emplazamiento preferido de Moscú para el despliegue de misiles de alcance intermedio y de corto alcance”.
Estas declaraciones encendieron aún más las alarmas y reactivaron los paralelismos con la Crisis de los Misiles de 1962, que estuvo a punto de desencadenar una guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
El contexto de una escalada
Los rumores han cobrado fuerza en medio de una escalada de tensiones nucleares, alimentada por declaraciones de altos funcionarios estadounidenses y rusos.
La semana pasada, el presidente Donald Trump anunció el envío de dos submarinos nucleares estadounidenses a posiciones “más cerca de Rusia”.
Como respuesta, el Gobierno de Vladimir Putin anunció la retirada oficial del Tratado sobre la Eliminación de Misiles de Alcance Intermedio y Corto Alcance (INF), un acuerdo clave para la estabilidad estratégica mundial desde la Guerra Fría.
Este martes, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, fue tajante.
“Rusia ya no tiene restricciones al respecto, ya no se considera limitada. Por lo tanto, se considera con derecho a tomar las medidas apropiadas si es necesario”, afirmó.
Por su parte, el Ministerio de Exteriores de Rusia, en una declaración previa, justificó la decisión de abandonar el tratado INF señalando que “las condiciones para mantener la moratoria habían desaparecido debido a las acciones de los países occidentales”.
En particular, Moscú acusó a Estados Unidos y sus aliados de acumular en las regiones cercanas a Rusia “capacidades desestabilizadoras de misiles que crean una amenaza directa a la seguridad” del país.
Emplazamiento de misiles rusos en Cuba: Una propuesta recurrente
No es la primera vez que el emplazamiento de misiles en Cuba pasa por la cabeza de dirigentes rusos.
En enero del pasado año, Alexei Zhuravlev, primer vicepresidente del Comité de Defensa de la Duma Estatal rusa, dijo que su país debería colocar armas nucleares en Cuba, así como en Nicaragua y Venezuela.
“En cuanto a nuestros misiles más cercanos a Estados Unidos, yo, por ejemplo, soy partidario desde hace mucho tiempo de suministrar lanzadores y submarinos a nuestros amigos Cuba, Venezuela y Nicaragua”, dijo Zhuravlev en esa oportunidad.
En declaraciones recogidas por el medio News.ru, el líder parlamentario del régimen de Putin reaccionó a una revelación de The Telegraph, que aseguraba la probable devolución por parte de Washington de sus armas nucleares al Reino Unido.
Previamente, en 2022, durante los primeros meses de la invasión a Ucrani, el entonces vicecanciller ruso, Serguei Riabkov, advirtió que no descartaba un despliegue militar ruso en Cuba y Venezuela si aumentaba las tensiones con Estados Unidos
El gobierno cubano ha guardado siempre silencio sobre las declaraciones de sus aliados rusos en este sentido.
¿Camino hacia una nueva crisis?
La reaparición pública de la posibilidad de instalar armas nucleares en Cuba -aunque aún no confirmada- reaviva los temores de una nueva confrontación militar entre superpotencias en el hemisferio occidental.
La mera mención de la isla caribeña como punto de apoyo estratégico para Moscú es, en sí misma, una señal geopolítica de alto voltaje.
Para muchos, se trata de un recordatorio de que, en un mundo cada vez más multipolar y volátil, las tensiones militares pueden resurgir en escenarios ya conocidos, pero bajo nuevas condiciones.
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