
En otro acto de crueldad y franco irrespeto a los derechos humanos, el régimen cubano impidió al preso político Panter Rodríguez Baró, integrante del movimiento Clandestinos encarcelado en Santiago de Cuba, asistir al funeral de su madre en La Habana, denunció la familia.
Esther Baró Carrillo, de 70 años, murió este lunes en la capital cubana a causa de un paro respiratorio, confirmó su hija Yaquelín Baró a Martí Noticias.
Baró reveló que un oficial de la Dirección Nacional de Prisiones les notificó que no trasladarían a Rodríguez desde la prisión de Boniato, en la provincia oriental, hasta la funeraria en La Habana donde velarían a su mamá, pese a que la ley otorga a los reclusos el derecho a despedirse de familiares fallecidos.
“Hicimos la gestión para que lo trajeran al funeral de su mamá, pero nos dijeron que de Santiago de Cuba para acá no se podía trasladar y que lo único que podían hacer era una llamada”, declaró Baró al medio de prensa.
Rodríguez fue condenado a 15 años de prisión -pena que purga desde enero de 2021- por su participación en las acciones realizadas en La Habana por el grupo Clandestinos a comienzos de 2020, que incluyeron arrojar sangre de cerdo sobre bustos de José Martí y vallas con la imagen del difunto dictador Fidel Castro, pintar frases contra el régimen en muros y paredes, y publicar mensajes en redes a favor de un cambio político en el país.
Por estos actos también fueron condenados a prisión Yoel Prieto Tamayo (9 años) y Jorge Ernesto Pérez García (1 año), acusados de los supuestos delitos de “difamación de las instituciones y organizaciones y de los héroes y mártires, de carácter continuado, y daños a bienes del patrimonio cultural”.
Rodríguez, que cumplía su condena en el Combinado del Este, en La Habana, fue trasladado en junio pasado a la cárcel de Boniato, a casi 900 kilómetros de su familia. Su madre denunció entonces que le fue impuesta esa medida en castigo por “negarse a cumplir el pase de lista y no rendir honores a oficiales penitenciarios”.
Baró padecía enfermedades que restringían su movilidad, sin embargo, no cesó de denunciar los abusos de los oficiales del Ministerio del Interior contra su hijo y de demandar a la Fiscalía Provincial y a la Dirección de Prisiones mejores condiciones para él, subrayó Martí Noticias.
Esta no es la primera vez que el régimen cubano impide a un preso político despedirse de un familiar cercano, violando sus derechos y castigando también a sus seres queridos.
En mayo, la anciana de 84 años Zoila Esther Chávez, madre del preso político José Gabriel Barrenechea, murió sin poder dar el último adiós a su único hijo, luego de que las autoridades impidieran que él la visitara en sus momentos finales.
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