La Embajada de Estados Unidos en Cuba lanzó duras críticas contra el régimen cubano, al que acusó de aferrarse a un modelo “fallido y corrupto”, mientras impide cualquier debate real sobre sus políticas.
“El régimen cubano aún se apoya en un sistema fallido y corrupto, incluso décadas después. Sus verdaderos líderes tienen más de 90 años y han impedido cualquier debate real sobre la validez de sus políticas fracasadas”, afirmó la Embajada de EE.UU. en la isla en redes sociales.
Asimismo, compartió un comunicado del pasado 21 de julio donde el Departamento de Estado norteamericano subraya que el costo de esta obstinación lo paga el pueblo cubano, que enfrenta escasez de alimentos, apagones, colapso sanitario y represión constante.
Ese documento analiza cómo el régimen continúa invirtiendo miles de millones en infraestructura turística controlada por conglomerados militares como GAESA, FINCIMEX y CIMEX, mientras los hospitales colapsan y los cubanos no pueden acceder a productos básicos como leche, combustible o medicinas.

A pesar de que la tasa de ocupación hotelera apenas supera el 30%, en 2024 el gobierno cubano destinó más del 37% de su inversión total al sector turístico, once veces más que en salud y educación combinadas.
Para EE.UU., esto confirma que el régimen prioriza negocios vinculados a la élite sobre el bienestar social, señala el texto.
El comunicado también critica al régimen de Nicolás Maduro, al que señala por seguir el mismo modelo de corrupción institucionalizada y propaganda, priorizando el control sobre el desarrollo.
A pesar de recaudar más de 1.700 millones de dólares en impuestos en 2024, el salario mínimo se mantuvo por debajo de los 2 dólares mensuales, mientras se destinaron fondos millonarios a inteligencia militar y campañas políticas.
La infraestructura en ruinas, los apagones masivos en al menos 20 estados venezolanos, y el uso de recursos para represión interna, son síntomas —dice el texto— de una dictadura que ha hipotecado el futuro del país a cambio de sostenerse en el poder.
Para la Embajada, ni en Cuba ni en Venezuela se trata de errores de políticas económicas, sino de modelos construidos para beneficiar a una élite corrupta y autoritaria.
Las inversiones no se hacen según las necesidades de la población, sino de acuerdo con los beneficios que puedan generar a los jerarcas del poder.
“Esto no son errores. Son características del sistema”, apunta el comunicado de ShareAmerica, sitio oficial del Departamento de Estado.
“Ambos regímenes culpan a sanciones y factores externos, pero el origen de sus crisis está en décadas de saqueo, represión y gestión opaca.”, expresa.
Estados Unidos exhortó a la comunidad internacional a seguir denunciando la corrupción, el nepotismo y la represión de ambos regímenes, y a amplificar las voces de los cubanos y venezolanos que reclaman derechos básicos como alimentación, electricidad y libertad de expresión.
El comunicado concluye que el verdadero cambio solo será posible con transparencia, rendición de cuentas y una economía centrada en los ciudadanos, no en los burócratas del régimen.
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