Un militar estadounidense murió el pasado domingo en la Base Naval de Guantánamo en circunstancias que están siendo investigadas por el Servicio de Investigación Criminal Naval (NCIS) de Estados Unidos.
El cabo de la Infantería de Marina Santiago Llanes, de origen hispano, se desempeñaba como subjefe administrativo en la Compañía de la Fuerza de Seguridad del Cuerpo de Infantería de Marina en Guantánamo. Se incorporó al Cuerpo en 2022.
Por el momento, no ha trascendido su nacionalidad de origen del fallecido ni otros detalles sobre las circunstancias en que fue encontrado el soldado.
Según informó Stars and Stripes -un medio de comunicación del Departamento de Defensa de Estados Unidos especializado en temas militares-el teniente coronel Rob Dolan explicó que Llanes fue hallado inconsciente en su cuartel y declarado muerto en el lugar.
El militar murió "por heridas no causadas por combate", según precisó la citada fuente.
“Puedo confirmar que el NCIS está llevando a cabo una investigación para determinar los hechos relacionados con la muerte del cabo de infantería de marina Santiago Llanes, como hacemos en respuesta a cualquier fallecimiento no combatiente y sin asistencia médica de miembros del servicio del Departamento de la Marina”, declaró la portavoz del NCIS, Meredith March.
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Traslado y ceremonia en honor a los caídos
Este miércoles, los restos de Llanes fueron trasladados a la Base Aérea de Dover, en Delaware, donde un equipo del Cuerpo de Infantería de Marina participó en una ceremonia de transferencia digna, un acto militar solemne en honor a los caídos.
Una fotografía difundida por las autoridades mostró a varios soldados transportando un féretro con los restos del cabo Santiago Llanes el 6 de agosto.
La Base Naval de Guantánamo es una instalación militar estadounidense activa desde 1903. Además de servir como punto estratégico para operaciones navales y de seguridad, es conocida internacionalmente por albergar un centro de detención de alta seguridad desde 2002.
Ha sido motivo durante décadas de tensiones diplomáticas con el régimen cubano, pero se mantiene como una de las bases más relevantes para el despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe.
En los últimos meses volvió a adquirir notoriedad tras albergar durante varias semanas migrantes indocumentados, muchos de ellos con antecedentes penales.
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