La Moneda Libremente Convertible (MLC) continúa desplomándose en el mercado informal cubano, confirmando una tendencia bajista que se ha acelerado en el último mes y que pone en evidencia el fracaso de las políticas monetarias y cambiarias implementadas por el gobierno.
Según el registro de este sábado 9 de agosto de 2025, la tasa de cambio del MLC cayó hasta los 210 pesos cubanos (CUP), marcando su nivel más bajo en meses. La caída se refleja claramente en el gráfico de evolución mensual, que muestra un descenso sostenido desde valores cercanos a los 240 CUP a inicios de julio, hasta la cotización actual.
En paralelo, el dólar estadounidense (USD) y el euro (EUR) mantienen sus cotizaciones muy por encima del MLC, situándose en 397 CUP y 445 CUP, respectivamente.
Tasa de cambio informal en Cuba Sábado, 9 Agosto, 2025 - 12:00
Evolución de la tasa de cambio
- Tasa de cambio del dólar (USD) a pesos cubanos CUP: 397 CUP
- Tasa de cambio del euro (EUR) a pesos cubanos CUP: 445 CUP
- Tasa de cambio del (MLC) a pesos cubanos CUP: 210 CUP
La diferencia entre estas divisas y la moneda virtual utilizada en las tiendas estatales dolarizadas refleja la pérdida de confianza del mercado informal en el MLC como reserva de valor y medio de cambio.
La depreciación acelerada del MLC se suma a la crisis de liquidez en la isla y al creciente desabastecimiento, dejando a los consumidores en una situación cada vez más vulnerable.
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Un desplome que desnuda el fracaso de la política cambiaria oficial
La caída del MLC en el mercado informal no es un fenómeno aislado, sino el síntoma más visible del desgaste y fracaso acumulado de la política cambiaria del régimen cubano.
Desde la prolongada coexistencia de dos monedas y tipos de cambio irreales hasta la actual fragmentación del mercado cambiario, el Estado ha intentado sostener valores oficiales desconectados de la oferta y la demanda reales.
El MLC nació en 2019 como un instrumento para captar divisas del exterior y retenerlas dentro del sistema financiero estatal. Respaldado en teoría por dólares y euros, y utilizable únicamente mediante tarjetas bancarias en tiendas estatales, su valor dependía más del control administrativo que de una verdadera fortaleza económica.
En sus primeros años, la aparente estabilidad del MLC se sostuvo en la escasez planificada de medios de pago y en el acceso exclusivo a ciertos bienes, pero nunca en un respaldo sólido ni en la transparencia del mercado.
El actual desplome responde a factores concatenados:
- Déficit real de divisas en el sistema bancario: los depósitos en MLC no siempre tienen respaldo físico, lo que alimenta la percepción de que son “apuntes contables” sin valor tangible.
- Expansión inorgánica de la masa monetaria: la emisión de CUP sin crecimiento productivo real devalúa indirectamente cualquier medio de pago emitido por el Estado, incluido el MLC.
- Brecha creciente entre tasas oficiales e informales: con un dólar y un euro muy por encima del MLC, el mercado informal ajusta su cotización castigándolo.
- Desabastecimiento crónico en tiendas MLC: si no hay mercancías que comprar, la moneda pierde utilidad práctica y por tanto demanda.
- Falta de convertibilidad real: la imposibilidad de cambiar MLC por divisas extranjeras en el circuito oficial lo condena a ser un medio de pago interno y devaluado.
Este escenario alimenta un fenómeno que el propio gobierno intentó evitar: la dolarización parcial de la economía. La desconfianza en el CUP y en el MLC empuja a la población a refugiarse en divisas físicas, especialmente dólares y euros, que circulan en transacciones privadas y hasta en operaciones comerciales toleradas informalmente.
El resultado es un sistema monetario fracturado, en el que el peso cubano ocupa un lugar marginal en el comercio real, y el MLC queda relegado a un uso forzado en un circuito estatal cada vez más irrelevante.
El hundimiento del MLC, lejos de ser una simple fluctuación coyuntural, evidencia que la política cambiaria del régimen no ha logrado ofrecer estabilidad, confianza ni credibilidad. En lugar de ordenar el mercado, ha terminado fragmentándolo y acelerando el abandono de la moneda nacional como referencia económica.
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