La historia del rescate de la patana hundida en la bahía de Santiago de Cuba sumó este lunes un nuevo capítulo con la culminación de la primera fase de operaciones para extraerla por completo y dejarla lista para la reparación.
Según informó en redes sociales Aris Arias Batalla, a las 8:45 p.m. de este lunes se dio por concluido el rescate del 100% de la embarcación, que llevaba días parcialmente sumergida en el área del malecón de la Alameda.

Este martes —precisó Arias— comenzará la segunda fase, que consistirá en soldar grietas en la parte interior de la patana para garantizar su traslado a las instalaciones de DAMEX, donde recibirá restauración y mantenimiento por parte de técnicos del astillero ASTOR.
El objetivo es devolver a la ciudad “la embarcación-restaurante más elegante y con un mejor confort”, aseguró Arias, quien agradeció la labor conjunta de Aguas Santiago, la mipyme NAVLINO S.R.L., la Empresa de Astillero del Oriente, el Cuerpo de Bomberos y la Asociación de Bomberos Voluntarios de Cuba.
En publicaciones anteriores, Arias ya había anunciado que la patana estaba “afuera al 100%” y citó un proverbio popular: “Donde hay hombres no hay fantasma, y si lo hay es el propio hombre”, en referencia al empeño colectivo por recuperar el proyecto, que definió como “un compromiso con la ciudad y su gente, no familiar ni personal”.
El rescate de la embarcación, que alguna vez fue un concurrido espacio de ocio para familias santiagueras, comenzó el pasado sábado después de varios días de trabajo preparatorio.
La patana había quedado semi-hundida a inicios de mes, tras años de abandono y falta de mantenimiento.
Su hundimiento, ocurrido en la zona del paseo marítimo conocido como la Alameda, puso de relieve el deterioro del transporte y las infraestructuras náuticas en Santiago de Cuba. Más que eso: la desidia que reina en la ciudad y en el gobierno, el cual solo moviliza sus trabajadores cuando las denuncias pululan en las redes sociales, como en este caso.
La recuperación agrupó a instituciones estatales y actores privados, en una operación que se ha desarrollado casi como una novela por entregas, con actualizaciones diarias sobre cada avance.
Si la fase de reparación avanza según lo previsto, la patana podría volver a funcionar como restaurante flotante, esta vez con mejoras en su estructura y condiciones para el público, en un intento de rescatar parte de la vida cultural y recreativa del litoral santiaguero.
Preguntas frecuentes sobre el rescate de la patana en Santiago de Cuba
¿Qué ocurrió con la patana hundida en Santiago de Cuba?
La patana, que alguna vez fue un popular restaurante flotante en la bahía de Santiago de Cuba, se hundió parcialmente debido al abandono y la falta de mantenimiento. Su rescate se completó al 100% y ahora está lista para ser reparada, con el objetivo de devolverla a su función original con mejoras en su estructura.
¿Quiénes participaron en el rescate de la patana?
El rescate de la patana involucró a varias entidades, incluyendo Aguas Santiago, la mipyme NAVLINO S.R.L., la Empresa de Astillero del Oriente, el Cuerpo de Bomberos y la Asociación de Bomberos Voluntarios de Cuba. Estas organizaciones trabajaron de manera conjunta para reflotar la embarcación y prepararla para su reparación.
¿Por qué se hundió la patana en Santiago de Cuba?
La patana se hundió debido a años de abandono y falta de mantenimiento, lo que refleja el deterioro generalizado de la infraestructura náutica en la región. El hundimiento de la patana fue resultado del abandono, la burocracia y la falta de visión de las autoridades.
¿Cuál es el plan para la patana después de su rescate?
Una vez rescatada, la patana será reparada en las instalaciones de DAMEX con la ayuda de técnicos del astillero ASTOR. El objetivo es restaurarla como un restaurante flotante con mejoras en su estructura y condiciones para el público, revitalizando así la vida cultural y recreativa del litoral santiaguero.
¿Qué impacto tuvo la presión social en el rescate de la patana?
Las denuncias ciudadanas y la presión en redes sociales fueron cruciales para iniciar el rescate de la patana. La movilización social obligó a las autoridades a actuar, demostrando que la gestión pública en Cuba responde más a la presión y la vergüenza pública que a la planificación o iniciativa propia.
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