
Después de meses de hundimiento silencioso frente a la Alameda, la presión en redes sociales y las denuncias ciudadanas han obligado a las autoridades de Santiago de Cuba a comenzar el rescate de una patana propiedad del Conservador de la Ciudad, que se encontraba semihundida en la bahía.
La embarcación, que permaneció durante meses oxidándose y hundiéndose sin que nadie moviera un dedo, no era un simple casco inservible. Según vecinos y activistas, pudo haberse rehabilitado como transporte marítimo o restaurante flotante, aprovechando la bahía natural y calmada que posee Santiago.
En un contexto de crisis energética y caos en el transporte urbano, muchos ven en el mar una vía desaprovechada para mejorar la movilidad.
“Esta patana no se hundió sola. La hundió el abandono, la burocracia y la falta de visión”, denunció el comunicador independiente Yosmany Mayeta Labrada, quien difundió las imágenes en sus redes.
Facebook/Yosmany Mayeta Labrada.
La publicación desató un “corre-corre” entre autoridades y medios oficialistas, que enviaron personal y maquinaria para reflotar la estructura.
Vecinos del reparto Los Cangrejitos aseguran que el suceso es otra muestra de cómo la gestión pública en Cuba reacciona más a la presión y la vergüenza pública que a la planificación o la iniciativa propia.
“Bastó que la denuncia se hiciera viral para que se movieran. Antes, nadie miraba para allá”, comentó un residente.
Facebook/Yosmany Mayeta Labrada.
En la ciudad, donde los santiagueros deben caminar largas distancias, hacer colas interminables y viajar en camiones improvisados por la falta crónica de ómnibus, la pérdida de cualquier recurso de transporte se siente como un golpe directo a la calidad de vida.
La patana se hundía, pero la indignación flotó y arrastró con ella a las autoridades, que esta vez no pudieron mirar hacia otro lado.
Vídeos relacionados:
Archivado en: