
El Ejército sudafricano y el Departamento de Defensa salieron a justificar el gasto de 34 millones de rands (casi 1,9 millones de dólares) en un vuelo chárter de lujo a Cuba, en medio de la indignación ciudadana y las críticas de la oposición que denuncian un derroche insultante en tiempos de crisis.
La Fuerza de Defensa Nacional de Sudáfrica (SANDF) aseguró que el avión, contratado a la empresa Cobra Aviation, fue necesario para repatriar a 212 estudiantes de medicina e ingeniería formados en la isla, y negó que la ceremonia de graduación celebrada en La Habana fuese la razón del viaje.
“El vuelo se organizó por razones logísticas y de seguridad, para garantizar el retorno seguro del personal desplegado”, declaró el Departamento de Defensa en un comunicado publicado por el diario sudafricano IOL.
La explicación llega después de que la opositora Alianza Democrática (DA) revelara que el avión, equipado con cabina de clase ejecutiva y comodidades reservadas para generales, trasladó a estudiantes y altos mandos, además de 19 ciudadanos cubanos que viajaron de regreso a la isla en el tramo de ida.
“El avión estaba diseñado para incluir una cabina de clase ejecutiva con refrigerios gourmet, cubiertos finos, almohadas de lujo y catering de lujo. Al menos 25 asientos de clase ejecutiva estaban reservados para generales y personal de mando de la SANDF”, declaró el DA.
Para el DA, esto demuestra que la SANDF terminó subsidiando, con dinero público, la logística bilateral con La Habana.
Facebook/Cobra Aviation.
El escándalo crece porque el gasto se produce mientras el ejército sudafricano atraviesa una profunda crisis con submarinos fuera de servicio, soldados que dependen de donaciones para conseguir botas y uniformes, proveedores impagos y una moral en caída libre.
“Es un insulto a los sudafricanos”, denunció el portavoz opositor Chris Hattingh, quien calificó la operación de “escandalosa e injustificable”.
Pretoria defendió que, sin capacidad de transporte aéreo estratégico, el fletamento externo es “la única solución viable” y que un vuelo comercial para más de 200 personas habría sido más complejo y costoso. La aeronave se adquirió mediante el contrato transversal RT61, en total cumplimiento con la normativa de la cadena de suministro del Tesoro Nacional, aseguraron.
También insistieron en que los ciudadanos cubanos transportados no aumentaron el costo del chárter, sino que fueron parte de la “coordinación de movimiento bilateral de larga data”.
De acuerdo con una declaración del Director de Comunicación Corporativa de Defensa, Contralmirante (JG) Príncipe Tshabalala, “el Departamento reconoce las susceptibilidades en torno a estos acuerdos y se compromete a revisar los procedimientos para garantizar una mayor transparencia y confianza pública en futuros despliegues".
En tanto, el portavoz del DA para Defensa y Veteranos Militares, Chris Hattingh, afirmó que “este viaje refleja un patrón de lujo militarizado a expensas de la rendición de cuentas pública. La Fiscalía investigará el coste total, el proceso de aprobación y el impacto del Proyecto Kgala; la publicación del registro de auditoría, el análisis de coste-beneficio y el informe de vuelo; una revisión urgente por parte del Comité Permanente de Cuentas Públicas (SCOPA); y la posible remisión al Defensor del Pueblo por despilfarro y malversación de fondos públicos”.
La polémica revive el debate sobre los acuerdos de cooperación militar entre Sudáfrica y Cuba, que en los últimos años han costado a Pretoria cientos de millones de dólares y que la oposición considera fallidos.
El año pasado, el gobierno sudafricano canceló un convenio de entrenamiento aéreo con La Habana porque los cadetes regresaban incapaces de operar bajo los estándares locales y debían ser reentrenados desde cero.
Más allá del cruce político en Sudáfrica, el episodio resuena en Cuba como un recordatorio de cómo el régimen de la isla sigue recibiendo oxígeno económico de sus aliados internacionales, a costa del bolsillo de contribuyentes extranjeros, mientras los cubanos enfrentan una de las peores crisis sociales y económicas de las últimas décadas.
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