"No hay acuerdo hasta que haya acuerdo". Con esa frase, el presidente estadounidense Donald Trump resumió este viernes la falta de resultados concretos tras su esperada reunión con el presidente ruso, Vladimir Putin, en Anchorage, Alaska, donde ambos líderes abordaron sin éxito una posible solución a la guerra en Ucrania.
El encuentro, que apenas duró 12 minutos, concluyó con una breve comparecencia sin preguntas y sin anuncio de un alto el fuego ni compromisos oficiales. Trump señaló que, aunque hubo "algunos avances" y coincidencias en "muchos puntos", todavía no se ha alcanzado un acuerdo definitivo.
"Estados Unidos y Rusia aún no han llegado al punto de un acuerdo", dijo Trump, quien aseguró que informará a la OTAN y al presidente ucraniano Volodímir Zelenski sobre lo conversado. "En última instancia, la decisión depende de ellos", subrayó.
Por su parte, Vladimir Putin reiteró su discurso habitual, instando a Kiev y a las capitales europeas a actuar de forma “constructiva” y evitar “provocaciones e intrigas entre bastidores”.
El mandatario ruso expresó que la guerra en Ucrania no podrá resolverse sin abordar lo que considera las “causas primarias” del conflicto: amenazas a la seguridad de Rusia.
“La situación en Ucrania tiene que ver con amenazas fundamentales a nuestra seguridad”, afirmó Putin, quien también insistió en que una paz duradera solo será posible si se garantiza un “equilibrio justo” en la seguridad de Europa y se eliminan las raíces del conflicto.
Aunque ambos líderes manifestaron disposición a seguir dialogando, no se revelaron detalles sobre futuros pasos. Tampoco se anunció una nueva cumbre con Zelenski, lo que genera incertidumbre sobre el proceso de negociación.
La reacción en Estados Unidos fue inmediata. John Bolton, ex asesor de seguridad nacional de Trump, declaró que sería "un error que Ucrania acepte un alto el fuego. Si se firma un alto el fuego y se delimitan los frentes de batalla, estas líneas se convierten en la nueva frontera entre Rusia y Ucrania, cediendo un territorio significativo a Rusia".
La falta de resultados concretos en Alaska también ha sido interpretada por analistas como un revés para la imagen de Trump como negociador. El presidente no hizo concesiones explícitas, pero tampoco logró avances significativos ni mostró firmeza ante el líder del Kremlin.
Putin salió fortalecido en la escena internacional. Las fotografías conjuntas con el presidente Trump, en suelo estadounidense, podrían interpretarse como una pequeña victoria simbólica para el mandatario ruso, pues aprovechó el encuentro para reafirmar su postura sin hacer concesiones ante Estados Unidos.
Definitivamente, la reunión de Trump y Putin en Alaska, más allá de su escenografía, dejó al mundo con más preguntas que respuestas sobre lo que ocurrirá con esta guerra que, como diría el líder republicano, "nunca debió empezar".
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