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El Gobierno Provincial del Poder Popular en Matanzas confirmó este jueves que no habrá carnavales en la ciudad, desmintiendo así los rumores que habían circulado durante los últimos días tanto en las calles como en redes sociales.
La gobernadora de la provincia, Marieta de la Caridad Poey Zamora, aclaró que en la actualidad no existen los aseguramientos materiales ni logísticos para organizar un evento de esta magnitud con la calidad que la población merece.
"Cuando existan las condiciones que posibiliten la realización de tales fiestas, será informado, oficial y oportunamente en las páginas del Gobierno Provincial del Poder Popular de Matanzas", subrayó Poey Zamora en un comunicado divulgado por el Grupo de Comunicación Social.
Desmentido a rumores
Los comentarios sobre la posible celebración de los carnavales habían tomado fuerza en las últimas semanas, generando expectativas en una población que vive bajo apagones constantes, escasez de alimentos y crisis de transporte.
El desmentido oficial dejó claro que, a diferencia de otros territorios, Matanzas no tendrá festejos populares este verano.
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La noticia se suma a un contexto nacional en el que las festividades tradicionales se han visto condicionadas o marcadas por medidas restrictivas y recortes debido a la severa crisis económica y energética que atraviesa Cuba.
Carnavales en medio de la crisis
La decisión en Matanzas contrasta con lo ocurrido en otras provincias.
En Santiago de Cuba, el régimen decidió mantener el tradicional Rumbón Mayor en julio, aunque limitado a un horario estricto hasta las 10:00 pm debido al déficit eléctrico.
Autoridades locales defendieron la medida como una forma de equilibrar la "alegría popular" con las necesidades del sistema energético.
En Camagüey, la fiesta se celebró en junio con un programa reducido y centrado en espacios abiertos.
Sin embargo, la población cuestionó la pertinencia de organizar carnavales en medio de apagones de más de 15 horas diarias y una aguda escasez de alimentos.
El caso más polémico se dio en Bayamo, donde un oficial de la Policía anunció en televisión que se prohibía la venta de productos como manzanas, gafas y ropa industrial durante las fiestas previstas del 7 al 10 de agosto.
La insólita medida, rápidamente eliminada de los medios oficiales, provocó críticas y burlas en redes sociales por su carácter absurdo y arbitrario.
Entre la ilusión de fiesta y la realidad del colapso
El contraste entre provincias refleja la estrategia del Gobierno cubano: en algunos territorios se hacen "esfuerzos" para sostener las celebraciones, mientras en otros se opta por cancelarlas por falta de recursos.
En ambos casos, lo que se impone es la evidencia de un país donde la "normalidad festiva" choca con el colapso económico y social.
En Matanzas, la cancelación de los carnavales se convierte en otro recordatorio de que, más allá de los desfiles y las comparsas, la crisis actual impone sus propias reglas, dejando a los ciudadanos sin fiestas, sin recursos y con cada vez menos motivos para celebrar.
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