Ritual afrocubano frente a iglesia católica desata polémica por uso del espacio público para sacrificio de animales

Ritual afrocubano en un parque público frente a iglesia católica Foto © Facebook Padre Lester Rafael Zayas Díaz

Un ritual afrocubano realizado frente a una capilla católica en La Habana, que incluyó el sacrificio de animales, ha generado indignación y reacciones en redes sociales tras la denuncia pública del suceso, hecha por el sacerdote cubano Lester Rafael Zayas Díaz.

“No podré nunca normalizar lo que no puede ser normalizado”, escribió Zayas en una publicación en Facebook, en la que relató cómo, tras celebrar misa, encontró ocho jicoteas agonizantes y dos gallos blancos sacrificados bajo una palma, frente a la entrada de una capilla donde se atiende a personas vulnerables.

Facebook Lester Rafael Zayas Díaz

El lugar es parte de las instalaciones donde la parroquia ofrece ayuda a embarazadas, niños, ancianos y enfermos. “Allí, a la vista de todos, ocho jicoteas agonizan y se desangran a los pies de la palma, y dos gallos blancos muertos esperan la putrefacción”, denunció.

El sacerdote horas antes había encontrado a tres personas realizando un ritual bajo una palma a la entrada de la iglesia. Al pedirles que no dejaran restos de animales, le aseguraron que no lo harían. Sin embargo, esas personas no cumplieron lo prometido.

“¿Es legal el sacrificio de jicoteas? ¿Dónde las venden? ¿No es maltrato animal eso y, peor aún, dejarlas agonizantes?”, cuestionó, planteando dudas no solo éticas, sino legales tras ese ritual.

Tortugas sacrificadas / Facebook Lester R. Zayas

Más allá del hecho puntual, Zayas centró su reflexión en el uso del espacio público para prácticas que afectan a terceros y la aparente permisividad del Estado frente a ciertos grupos religiosos.

“¿Puedo yo sacar la imagen bendita de la Virgen de la Caridad y ponerla bajo la palma ahora en la novena sin pedir permiso, haciendo uso del mismo derecho?”, preguntó.

El sacerdote aclaró que su crítica no va dirigida contra una religión específica. No obstante advirtió: “No puedo respetar lo que colabora con el espanto y el horror”.

Zayas acudió a la sede del Partido Comunista ubicada frente al lugar de los hechos, para denunciar lo ocurrido. Los funcionarios recibieron su queja con amabilidad y le informaron que la trasladarían a la Asociación Cultural Yoruba de Cuba, organización vinculada a la religión afrocubana.

El cura de la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, ubicada en El Vedado, uno de los barrios más céntricos de la capital cubana, recordó que es deber de las autoridades velar por la convivencia y el respeto en las calles del país.

“¿Las autoridades no están para regular esto? ¿O solo se activan para eliminar carteles que les resultan inconvenientes, pero que forman parte del clamor de un pueblo?”, se preguntó el sacerdote.

En un país donde convergen distintas creencias y prácticas espirituales, el equilibrio entre libertad de culto, respeto mutuo y normas de convivencia sigue siendo un tema pendiente.

Reacciones en redes: Un país fuera de control

La publicación del sacerdote generó un aluvión de comentarios que reflejan una amplia preocupación ciudadana por la aparente impunidad de este tipo de prácticas en espacios públicos.

Algunos usuarios señalaron que en otros países estas ceremonias estarían reguladas o prohibidas: “En Europa o en Miami no se ven estas cosas, porque hay leyes y los espacios públicos se respetan”, expresó una internauta.

Otros centraron sus críticas en la desigualdad de trato entre religiones: “Para hacer una procesión católica hay que pedir mil permisos, pero para sacrificar animales frente al PCC no pasa nada”, comentó otro usuario.

También hubo quienes lamentaron el impacto visual y emocional del ritual: “¿Nuestros niños tienen que asistir impávidos a ese espectáculo dantesco?”, se preguntaba una mujer en tono indignado.

El maltrato animal fue otro eje recurrente en el debate. “Nada justifica el sufrimiento de un animal. Qué espanto. ¿Dónde están los defensores?”, escribió una usuaria, mientras otros se preguntaban si el ritual respondía a una auténtica fe o a usos desvirtuados de prácticas religiosas.

En general, los comentarios coincidieron en exigir mayor control institucional, respeto al espacio público y normas claras para la convivencia entre credos. Muchos compartieron la preocupación del sacerdote sobre la pasividad del Estado ante este tipo de hechos.

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Gretchen Sánchez

Branded Content Writer en CiberCuba. Doctora en Ciencias por la Universidad de Alicante y Licenciada en Estudios Socioculturales.






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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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