Ricardo Eudi Soler, hijastro del anciano de 74 años Ángel Luis Mercantety Quiñones, identificado como el hombre que apareció decapitado en Santiago de Cuba, afirmó que el crimen fue una atrocidad y que su padrastro era un hombre tranquilo que nunca salía de su casa.
El hombre relató a Martí Noticias que su padrastro desapareció el pasado 21 de agosto, tras visitar a un vecino con el que había trabajado en el sector de la educación antes de jubilarse.
“Es un profesor, esa persona ya está detenida”, aseguró.
Según Soler, el sospechoso lo invitó a su casa con la excusa de ver televisión. “Me dijo que le daba pena porque el señor ya lo había invitado varias veces, entonces que iba a estar un rato allá con él, y desde esa noche que salió… no volvió más”, explicó.
“Tenemos esa incertidumbre del por qué… él no salía, no visitaba, era una persona integrada a su familia que no participaba en actividades sociales, era muy poco dado a salir”, aclaró.
Dijo que la familia reportó la desaparición y recibió versiones contradictorias del detenido, quien les dijo que buscaran por otro barrio.
“Nos desvió porque lo mandó a buscar en una localidad que le dicen Los Ecuatorianos […] y yo buscando como loco y movilicé a los amigos del barrio”, explicó el hijastro.
El martes 25 de agosto, las autoridades hallaron una cabeza humana en avanzado estado de descomposición en un contenedor de basura de Abel Santamaría.
Horas después, el cuerpo decapitado apareció dentro de la vivienda del sospechoso, según confirmaron los familiares.
“Primeramente, la cabeza en un contenedor de basura y luego los restos del cuerpo en casa de ese señor”, precisó Soler.
Al día siguiente, fue citado al cementerio de El Cobre, donde logró reconocer el cuerpo de su padrastro por una prenda de vestir.
El perfil oficialista Héroes del Moncada, vinculado al Ministerio del Interior, informó que el detenido, un residente de 60 años, confesó haber matado violentamente a la víctima el 21 de agosto, tras ingerir bebidas alcohólicas, motivado por “un ajuste de cuentas de índole personal”.
El crimen se produce en un contexto de aumento inédito de la criminalidad en Cuba.
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