
La Policía detuvo a tres individuos en la ciudad de Manzanillo, provincia Granma, acusados de instalar y promover juegos de azar ilegales en plena zona del malecón durante la celebración de los carnavales.
La información fue divulgada este jueves en una publicación en Facebook por el perfil oficialista Entérate con Aytana Alama, que reportó la incautación de tres mesas y una ruleta que los detenidos utilizaban para atraer a transeúntes y hacerlos perder dinero en apuestas prohibidas.
Según lo descrito, los oficiales intervinieron en el momento en que varios ciudadanos se encontraban participando en las jugadas, lo que provocó la detención inmediata de los organizadores.
En Cuba este tipo de actividades están prohibidas, aunque suelen reaparecer en carnavales y otras festividades masivas, donde las autoridades actúan con rapidez contra pequeños infractores, mientras otros problemas de mayor escala permanecen sin respuesta.
Esta es otra de las maneras en que algunas personas buscan ganar dinero en medio de una crisis económica descontrolada, también en un contexto donde el régimen es incapaz de proteger a la ciudadanía de estafas de este tipo.
Durante los carnavales en Bayamo, las autoridades prohibieron recientemente la venta de manzanas, gafas, ropa y otros productos considerados “artículos de lujo” o “sin vinculación con las fiestas”, en una medida que ha sido vista como una forma más de restringir las pocas oportunidades comerciales en medio de la crisis económica.
La decisión causó malestar entre los vendedores, quienes cada año aprovechaban estas fechas para obtener ingresos en un contexto de empobrecimiento generalizado.
En otras ciudades del oriente cubano, como Santiago de Cuba, la situación ha derivado en estafas organizadas, como la protagonizada por “chaperos” que engañan a turistas y ciudadanos locales durante actividades nocturnas.
Las víctimas relatan haber sido despojadas de dinero y pertenencias tras falsas promesas de compañía o servicios, en esquemas que se aprovechan de la oscuridad, la falta de control y la desesperación social.
Ya en 2024, los apagones frecuentes en Santiago de Cuba propiciaron la proliferación de juegos callejeros con apuestas ilegales. En plena vía pública, grupos de jóvenes se reunían para jugar cartas y dados por dinero, aprovechando la ausencia de luz y la vigilancia limitada.
Estas prácticas, aunque históricamente reprimidas por el régimen, resurgen como una forma de escape o sustento en barrios empobrecidos, donde el entretenimiento y el dinero escasean por igual.
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