Santiago de Cuba volvió a llenarse de fe este 8 de septiembre con la tradicional peregrinación de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, que recorrió el centro histórico de la ciudad hasta la Catedral Metropolitana.
La marcha se realizó en un ambiente de devoción, pero marcada por la dura realidad de los apagones y las carencias que atraviesa el país.
El arzobispo Dionisio García Ibáñez explicó al inicio que la procesión fue adelantada por temor a que los cortes eléctricos afectaran el regreso de los feligreses.
“Hemos adelantado la procesión precisamente por lo sucedido anoche, que las provincias orientales se quedaron sin corriente y no queríamos que, si seguía la situación, ustedes llegaran tarde a sus casas”, dijo en referencia al apagón masivo que este domingo dejó a oscuras a todo el oriente cubano y obligó a suspender la tradicional peregrinación juvenil hacia el Santuario del Cobre.

“El corazón tiene que estar siempre dispuesto a recibir al Señor. La procesión no es un grupo de personas caminando sin rumbo. Es acompañar a Jesús en nuestras calles, y quien nos lleva a Él es la Virgen”, afirmó el arzobispo, que recordó que esta es “la festividad más antigua” de la ciudad santiaguera.
El Arzobispado de Santiago compartió imágenes de una multitud de fieles que siguió a la imagen de Cachita entre cánticos, rezos y vítores.
La marcha atravesó sitios emblemáticos de la urbe, como la Plaza de Marte y la calle Aguilera, donde miles de santiagueros se agolparon a ambos lados para ver pasar la Santa Imagen y gritar: “¡Viva la Virgen de la Caridad! ¡Viva nuestra Madre y Patrona!”.
Durante la jornada se elevaron oraciones por los niños, adolescentes y jóvenes, para que crezcan con salud y valores; por las familias cubanas, para que se mantengan unidas en medio de tantas dificultades; y por los enfermos, presos y ancianos, muchos de los cuales padecen soledad o abandono.
También se rezó por el pueblo cubano en general, marcado por la escasez, la inseguridad y la incertidumbre.
Los mensajes compartidos en redes sociales por el Arzobispado incluyeron invocaciones a la Virgen para que libre a Cuba del mal, proteja los hogares y bendiga a los barrios de la ciudad, desde San Pedrito y José Martí hasta Vista Alegre, Caney y Baconao.
La marcha fue acompañada por el clero, religiosos y laicos, en una muestra de la vitalidad de la devoción popular hacia Cachita.
La procesión de este 2025 volvió a mostrar la profunda religiosidad de los cubanos y su capacidad de aferrarse a la fe como refugio ante la oscuridad literal de los apagones y la crisis generalizada.
A pesar de la asfixiante realidad, miles de santiagueros volvieron a hacer de la Virgen de la Caridad del Cobre un símbolo de esperanza, unidad y resistencia espiritual.
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