
El mercado laboral en Estados Unidos, y particularmente en Florida, muestra señales de estancamiento que preocupan tanto a economistas como a los ciudadanos.
El Departamento del Trabajo señaló que durante el mes de agosto solo se crearon 22,000 empleos en todo el país, una cifra por debajo de los estándares históricos y muy inferior a la demanda actual de empleo.
Los efectos ya se sienten en el sur de la Florida, donde miles de trabajadores inmigrantes ven con incertidumbre un panorama cada vez más restrictivo. Los sectores más afectados son los servicios profesionales y empresariales, gobierno, manufactura y comercio mayorista, lo que golpea directamente a la estructura económica de la región.
“El mercado está desalineado”, advierte el economista Federico Alves en declaraciones a Univisión. “Los puestos que están disponibles están por debajo del nivel de quienes están buscando trabajo. Esto nos indica que probablemente la economía irá a una recesión leve en los próximos seis meses”, señaló.
El economista también dejó tres recomendaciones para quienes están atravesando por un período de incertidumbre en el ámbito profesional.
"Las empresas están poniendo los planes de expansión en suspenso. Puede ser que en los próximos tres años no tengamos un crecimiento sustancial en las ofertas de empleo. Hay que tener calma. No comprar vehículos nuevos y no usar las tarjetas de crédito para pagar gastos diarios", alertó.
La Casa Blanca celebra pero la incertidumbre crece
A pesar del bajo crecimiento en las ofertas de empleo, desde Washington la narrativa oficial es de celebración. Durante el pasado Labor Day, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, afirmó que “el 100 % de los nuevos empleos creados este año han sido ocupados por ciudadanos estadounidenses”.
Esta declaración fue compartida en su cuenta oficial de X, en la que también afirmó que 2,5 millones de personas han vuelto al mercado laboral desde enero.
Noem contrastó estas cifras con las de la administración anterior, asegurando que “el 88 % de los empleos bajo Biden recayeron en trabajadores nacidos en el extranjero”, mientras que ahora, gracias a las políticas impulsadas por Donald Trump, “el trabajador estadounidense va primero”.
Golpe directo a la comunidad inmigrante
Esta postura, enmarcada en el endurecimiento migratorio promovido desde el retorno de Trump a la presidencia, ha dejado fuera del mercado laboral a numerosos inmigrantes.
El Departamento de Seguridad Nacional asegura que la población inmigrante se ha reducido en más de 1,6 millones de personas, con un impacto notorio en sectores clave como la agricultura, la construcción y los servicios.
Para comunidades como la de Miami, donde residen miles de cubanos, esta política se traduce en menos oportunidades laborales y más obstáculos para sostenerse en el país.
El mercado laboral está revuelto, muchos inmigrantes han perdido sus permisos de trabajo y las personas no saben si deben esperar, cambiar de sector o salir del país para recomenzar la lucha por sus sueños lejos de Estados Unidos.
Datos a la baja y tensiones políticas
El informe de agosto no es un caso aislado. En julio, se crearon solo 73,000 empleos, muy por debajo de los 110,000 previstos, y la tasa de desempleo aumentó al 4,2 %.
Ante esto, el presidente Trump despidió a la directora de la Oficina de Estadísticas Laborales, Erika McEntarfer, acusándola de manipular cifras durante el mandato de Joe Biden.
“Hubo un gran ajuste para encubrir y nivelar cifras falsas”, escribió Trump en Truth Social, reforzando la idea de que su administración busca “restaurar el trabajo estadounidense” y acabar con una “clase política corrupta” que, según él, perjudicó a los trabajadores del país.
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