
El humorista cubano Ulises Toirac respondió este miércoles a críticas y ataques en redes sociales por recibir tratamiento médico gratuito en un hospital de La Habana, asegurando que, lejos de lo que algunos desearon, su atención fue correcta y beneficiosa para su salud.
“Hoy fui atendido nueva y gratuitamente en el hospital Pando Ferrer. Contrario al deseo de alguno de ellos, no me echaron ácido en el ojo, sino que hicieron un exhaustivo análisis del resultado de la primera inyección”, escribió Toirac en su perfil, en alusión a los comentarios de detractores que lo cuestionan por utilizar el sistema de salud pública.
Los médicos constataron una mejoría en la mácula de su ojo, al evacuar líquido acumulado en la zona, y se espera que con próximas inyecciones su evolución sea aún más favorable.
El comediante, que aprovechó para agradecer a quienes se interesan genuinamente por su estado de salud, ironizó sobre la polémica con su característico humor: “Voy para la bodega a sacar los mandados, que yo ‘no vivo aquí’ pero vivo aquí”.
Con estas declaraciones, Toirac no solo informó sobre su tratamiento, sino que también envió un mensaje a quienes cuestionan sus decisiones personales, reafirmando su vínculo con la vida cotidiana en Cuba.
"Me alegra tanto que estés mejorando. Los odiadores que se odien ellos mismos y a sus secuaces. Tú eres de los nuestros y a los nuestros, los bendice Dios. Te abrazo", le escribió una seguidora en Facebook.
No obstante, algunos comentarios insistieron en que la atención médica que recibió no fue gratuita sino pública, pues la pretendida gratuidad ya se la cobraron con el bajo nivel de vida de la población.
La enfermedad que afecta la visión de Toirac ha sido la oportunidad del régimen para desacreditar al humorista a través de perfiles falsos y de acólitos de la dictadura.
Decenas de comentarios repararon en la presunta hipocresía de Toirac por criticar el sistema cubano pero atenderse en sus hospitales. El artista, no obstante, no tiene más opción: vive en la isla.
El reconocido humorista había informado que debería someterse a un nuevo procedimiento médico para frenar el avance de la degeneración macular que compromete seriamente su visión.
El tratamiento consiste en una inyección intravítrea aplicada directamente en la retina, con el objetivo de detener la deformación de la mácula provocada por el crecimiento anómalo de pequeños vasos sanguíneos.
El caso de Toirac se ha vuelto un testimonio público sobre la dureza de la degeneración macular, enfermedad que le fue diagnosticada en 2023 y que hasta hace poco solo afectaba su ojo izquierdo.
Sin embargo, a finales de agosto reveló que el proceso degenerativo ya comenzó a dañar su ojo derecho, comprometiendo cada vez más su visión.
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