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El humorista cubano Ulises Toirac volvió a denunciar la represión estatal tras la más reciente detención violenta del escritor Jorge Fernández Era, cuando acudía a su protesta cívica mensual en el Parque Central de La Habana.
Con un mensaje afilado y sin concesiones, Toirac subrayó la arbitrariedad del operativo y defendió la valentía de Era, a quien describió como "tozudo y valiente" frente a un poder que "no tolera disenso, opinión propia, honestidad cívica".
"Fernández Era y los 18": el blanco de una persecución
Toirac recordó que, cada día 18, Era sale de su casa y se sienta en silencio junto al monumento a José Martí. No hay consignas ni alboroto: primero explica en redes por qué lo hace y luego guarda silencio en el lugar.
"Deben estar desesperaos por que 'al loco ése' se le olvide salir…", ironizó Toirac, antes de remarcar que "hace varios 18 no lo dejan llegar" porque lo detienen -a veces desde que sale de casa- y "lo golpean de paso".
El humorista relató además un episodio revelador: tras propinarle dos golpizas, un oficial -"enardecido por sus 'principios'"- habría pedido al propio escritor que lo golpeara.
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Para Toirac, el caso exhibe la degradación de quienes, en lugar de proteger derechos, los violan.
Desde una perspectiva jurídica, Toirac negó que exista base legal para castigar a Era: su acción es expresión y pensamiento protegidos por la Constitución, y "es difícil sonarle… con alguna de las numerosas leyes que destrozan 'la ley principal'".
También criticó la incoherencia constitucional: "es la única Constitución en el mundo que, en su propio texto, indica supremacía de cualquier ley sobre sí misma", sostuvo.
El operativo: patrulla, Seguridad del Estado y un teniente coronel
En su testimonio público, Jorge Fernández Era precisó que salió de su edificio a las 2:10 pm y, a las tres cuadras fue interceptado por un patrullero con dos policías (mujer y hombre) y un agente de la Seguridad del Estado. Un teniente coronel estaba cerca, en moto.
Los agentes utilizaron el supuesto "chequeo de rutina" del carnet de identidad para introducirlo por la fuerza en el auto.
El escritor había anunciado que esta vez gritaría: "¡Se me está deteniendo ilegalmente! ¡No he cometido delito alguno!". Fue esposado. En respuesta, Era los increpó a todos a gritos.
Pasó seis horas y media detenido; durante casi la mitad de ese tiempo, lo mantuvieron dentro del patrullero bajo el sol. Para resistir, entonó el himno nacional y luego un "concierto" con temas de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Carlos Varela.
Lesiones sí hubo: la esposa izquierda le apretó la muñeca hasta producirle una herida sangrante.
Finalmente, le quitaron el carnet de identidad y le imputaron un delito de resistencia. También le impusieron una nueva medida cautelar de reclusión domiciliaria, a pesar de que cumple una desde abril de 2023.
Aunque algunos podrían ver alivio en que esta vez los agentes no golpearan a Fernández Era -a diferencia del arresto del 18 de julio, cuando le propinaron una paliza-, él aclaró en que lo ocurrido es más grave: el intento de fabricar pruebas, la tortura bajo el sol, la desaparición del carnet y la criminalización de su protesta pacífica.
"Si algo queda 'certificado'… es que el fascismo hace mucho traspasó nuestras puertas", sentenció.
El alegato de Toirac: represión desnuda y derrota moral del poder
Para Ulises Toirac, cualquier acción contra el objetivo pacífico de Era "es una declaración pública (e impúdica) de represión del derecho ciudadano".
En su post, contrastó "la inteligencia" del escritor con la "inteligencia" de quienes solo saben aplicar violencia y censura. Y lanzó un aviso a las autoridades: "Cambien la aproximación al fenómeno… rápido que están perdiendo… con cero pa' ustedes en el marcador. Menos cuatro, vaya".
A fines de abril, ya había reprochado el uso abusivo de la fuerza en otro arresto violento contra Era, exigiendo: "Dejen el abuso de poder y el uso de la fuerza injustificada".
Entonces destacó que la protesta de su amigo -sentarse en silencio con carteles a favor de la libertad de pensamiento y la excarcelación de presos políticos- es un ejercicio cívico amparado por la Constitución.
Aquella denuncia detalló que Era, bajo restricción domiciliaria desde hace dos años y detenido repetidas veces, es parte de una ola de acciones cívicas como la de la profesora Alina Bárbara López en Matanzas, que replican el mismo gesto silencioso y no violento.
Toirac cerró con un recordatorio básico de Estado de Derecho: "Disentir no es criminal… Cumplan el debido proceso… El prestigio cuenta".
Las críticas de Toirac no son coyunturales.
En los últimos meses ha lamentado la pérdida de empatía social ("se está destruyendo nuestra dignidad como seres humanos"), y criticado la gestión gubernamental ("va quedándose sin excusas la incompetencia"), la ausencia de incentivos al trabajo y las leyes que castigan la opinión individual.
También denunció el "descojonamiento energético" y la apuesta al hambre como salida; y cuestionó la ostentación de descendientes de la élite, en contraste con el discurso oficial de austeridad.
Por qué importa
El caso de Jorge Fernández Era condensa dos planos inseparables: la represión sistemática de una protesta pacífica -silencio, banco, carteles- y la respuesta ética de una ciudadanía que se niega a aceptar que el Estado pueda fabricar delitos, robar identidades o torcer la medicina para reprimir.
Toirac, uno de los humoristas más respetados del país, no solo respalda a Era: también desnuda la derrota moral de un poder que, incapaz de escuchar, solo atina a castigar.
Lo que viene
Era enfrenta una nueva imputación por "resistencia" y una reclusión domiciliaria duplicada.
Su determinación de acudir cada día 18 al Parque Central -y de contarlo todo- sugiere que el pulso continuará. Del otro lado, los intentos de silenciarlo confirman el verdadero objetivo: castigar el ejercicio de libertades individuales.
Si el régimen vuelve a optar por la fuerza, seguirá dejando muy mal parado su relato de justicia social ante Cuba y ante el mundo.
Preguntas frecuentes sobre la detención de Jorge Fernández Era y la represión en Cuba
¿Por qué fue detenido Jorge Fernández Era?
Jorge Fernández Era fue detenido debido a su protesta cívica pacífica en el Parque Central de La Habana, donde se sienta en silencio cada día 18 para manifestarse a favor de la libertad de pensamiento y la excarcelación de presos políticos. Esta acción ha sido considerada una amenaza por el régimen cubano, lo que ha llevado a su detención repetida y a la imposición de medidas cautelares como la reclusión domiciliaria.
¿Cómo ha reaccionado Ulises Toirac ante la detención de Jorge Fernández Era?
El humorista Ulises Toirac ha sido un firme defensor de los derechos ciudadanos en Cuba y ha denunciado la represión estatal contra Jorge Fernández Era. Toirac ha criticado abiertamente el abuso de poder y la falta de respeto hacia el ejercicio de libertades individuales en la isla, calificando las acciones del gobierno como una "declaración pública de represión".
¿Qué acciones ha tomado la esposa de Jorge Fernández Era ante la represión?
Laideliz Herrera Laza, esposa de Jorge Fernández Era, renunció a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) debido al silencio de la institución ante la represión contra intelectuales y su complicidad con las políticas represivas del gobierno. Herrera ha denunciado públicamente la falta de apoyo de la Uneac hacia su esposo y otros intelectuales que defienden sus derechos en Cuba.
¿Qué significa la protesta de Jorge Fernández Era para la situación política en Cuba?
La protesta de Jorge Fernández Era es un símbolo de resistencia pacífica contra la represión estatal en Cuba. Su determinación de manifestarse cada mes, a pesar de las detenciones y medidas restrictivas, representa un desafío a un régimen que busca silenciar cualquier forma de disenso. La situación de Fernández Era refleja la continua lucha por la libertad de expresión y los derechos civiles en la isla.
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