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La Cervecería Bucanero S.A., ubicada en Holguín, desarrolla nuevas capacidades productivas con el objetivo de ampliar su alcance en el mercado interno y consolidar su presencia internacional, según declaraciones ofrecidas por el subdirector de Operaciones, Ediel Hechavarría, a la Agencia Cubana de Noticias (ACN).
La empresa, que produce marcas como Cristal, Mayabe, Cacique y maltas como Perla Negra, busca alcanzar su potencial máximo de dos millones de hectolitros anuales, apoyada en inversiones en maquinaria, talento joven y nuevas tecnologías enfocadas en la automatización y eficiencia energética. Actualmente, su producción supera el millón de hectolitros, y en 2024 logró sobrecumplir el plan en 100 mil hectolitros.
Entre las medidas implementadas figuran nuevos diseños de latas de 473 ml, la ampliación de la red de dispensadores, inversiones en imagen de marca y sistemas para reducir el consumo de agua, energía y CO₂. También se han instalado grupos electrógenos y se desarrolla infraestructura de paneles solares para paliar las afectaciones del sistema eléctrico nacional.
Además de abastecer al comercio minorista y el sector turístico, Bucanero S.A. exporta sus productos a mercados como España, México, Panamá, Venezuela y Brasil, y lidera el mercado de toneles en el Caribe y Centroamérica con productos premium como Bucanero Max y Cristal Extra.
Un esfuerzo tardío en medio de años de escasez
Aunque el impulso actual se presenta como una solución a la creciente demanda, la escasez de cerveza nacional ha sido una constante en Cuba durante años. Ya en 2019, ciudadanos de Holguín denunciaban que en plenas fiestas no podían encontrar ni una botella de Cristal o Bucanero, mientras las tiendas ofrecían exclusivamente marcas importadas.
La crítica oficial se centró entonces en los precios del sector privado, obviando que los cuentapropistas no tenían acceso mayorista y que la producción nacional no se correspondía con la creciente demanda. Al mismo tiempo, en provincias como Sancti Spíritus se llegó a prohibir la venta de cerveza nacional en negocios particulares para evitar su desvío.
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En 2020, el entonces ministro de la Industria Alimentaria, Manuel Sobrino Martínez, reconocía públicamente que la cerveza era una “preocupación fundamental” para la población. A pesar de esa admisión, la crisis de abastecimiento de alimentos y productos básicos continuaba agravándose.
Cuatro años después, en julio de 2025, su sucesor, Alberto López Díaz, informaba ante la Asamblea Nacional que, en un semestre marcado por el colapso generalizado de la industria alimentaria, la producción de cerveza fue la única que logró sobrecumplir su plan, alcanzando un 107% gracias a empresas como Bucanero y Parranda.
¿Producción para quién?
La ampliación proyectada por Bucanero S.A. contrasta con un contexto donde la mayoría de las ramas alimentarias —lácteos, cárnicos, conservas, café y molinería— reportan incumplimientos, pérdidas millonarias y una dependencia creciente de actores no estatales para sostener mínimamente el abastecimiento. La cerveza aparece entonces como excepción en una economía que no logra garantizar productos básicos como leche, aceite o harina.
Este contraste vuelve a encender el debate sobre prioridades productivas y distributivas. En una isla donde abundan las colas para productos esenciales, la ampliación de la capacidad cervecera —aunque positiva en términos de exportación y generación de ingresos— genera cuestionamientos sobre la distribución equitativa de lo que se produce y el acceso real de la población a estos bienes.
A pesar del discurso oficial de reorganización, los datos reflejan que la industria alimentaria estatal sigue sin capacidad para satisfacer las necesidades básicas del país. En ese escenario, la cerveza vuelve a colocarse en el centro del debate: no solo como bebida popular, sino como símbolo de los desequilibrios estructurales que afectan a la economía cubana.
Preguntas Frecuentes sobre la Cervecería Bucanero y la Crisis Alimentaria en Cuba
¿Cuáles son los planes de expansión de la Cervecería Bucanero en Cuba?
La Cervecería Bucanero S.A. planea desarrollar nuevas capacidades productivas para ampliar su presencia en el mercado interno y consolidar su presencia internacional. La empresa busca alcanzar un potencial máximo de dos millones de hectolitros anuales mediante inversiones en maquinaria, talento joven y tecnologías avanzadas, enfocándose en la automatización y la eficiencia energética.
¿Cómo afecta la expansión de la Cervecería Bucanero a la producción de alimentos en Cuba?
Mientras la producción de cerveza ha logrado sobrecumplir sus planes, el resto de la industria alimentaria cubana enfrenta incumplimientos y pérdidas millonarias. La ampliación de la capacidad cervecera resalta el debate sobre las prioridades productivas en un país donde hay escasez de productos básicos, como leche y harina. En este escenario, la expansión cervecera genera cuestionamientos sobre la distribución equitativa de bienes y el acceso real de la población a productos esenciales.
¿Qué impacto tiene la crisis alimentaria en Cuba sobre la población?
La crisis alimentaria en Cuba se ha convertido en una situación estructural y prolongada. La población enfrenta desabastecimiento de productos básicos, precios elevados y una inseguridad alimentaria creciente. A pesar de los esfuerzos por reorganizar la industria alimentaria, los planes de producción no se cumplen y hay una creciente dependencia de actores no estatales para sostener mínimamente el abastecimiento.
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