El ministro de la Industria Alimentaria de Cuba, Alberto López Díaz, compareció este martes ante la Comisión Agroalimentaria del Parlamento cubano para presentar el balance económico del primer semestre de 2025 y detallar las medidas urgentes del programa de gobierno para “corregir distorsiones” y reimpulsar la golpeada industria nacional de alimentos.
En un discurso marcado por la crudeza de los datos y la urgencia de tomar decisiones, el ministro admitió que “ha sido un semestre complicado para el sector”, y apuntó que “no todas las empresas aprovechan todas las oportunidades”.
Producción nacional al borde del colapso...excepto en cerveza
Las dramáticas cifras de producción en el ámbito alimentario revelan el estado precario de la industria alimentaria en Cuba. Solo se sobrecumplió el plan en la producción de cerveza:
-Industria láctea: 54,1% del plan cumplido, aunque con un ligero crecimiento en el acopio.
-Industria cárnica: 71% de cumplimiento, pero con un decrecimiento de más de 600 toneladas.
-Conservas: Solo 48,5% del plan, pese a una mejora en la producción de tomate.
Lo más leído hoy:
-Café: Producción crítica, con apenas 2,887 toneladas (23,7% del plan).
-Molinera: 54,4% de cumplimiento, limitada por la falta de arribo de buques de trigo.
-Cerveza: La única nota positiva, con un 107% de cumplimiento gracias a empresas como Bucanero y Parranda.
Cifras negativas y empresas en crisis
Uno de los datos más alarmantes fue la cantidad de empresas con resultados negativos: 17 entidades cerraron el semestre con pérdidas, por un valor total de 364 millones de pesos.
Esto representa un incremento de cinco empresas y 217 millones más en pérdidas en relación con 2024.
La OSDE Alimentaria fue la entidad con mayor peso en este deterioro.
El informe presentado por López Díaz reveló, además, un decrecimiento del 2,9% en las ventas netas respecto al mismo período del año anterior.
Las ventas totalizaron 31,635 millones de pesos, lo que representa apenas el 83% del plan previsto.
En cuanto a utilidades netas, el sector apenas logró el 91% de lo planificado, con una caída del 17,5%.
Falta de combustible, deudas millonarias y pérdida de exportaciones
El sector pesquero comenzó el año con graves limitaciones.
Según el ministro, no se logró almacenar langosta como en años anteriores debido a la falta de combustible.
“El año pasado dejamos de capturar aproximadamente 2,000 toneladas de langosta”, señaló López Díaz, lo que afectó directamente los ingresos por exportación.
No obstante, anticipó una posible recuperación para el segundo semestre con el levantamiento de la veda a partir del 1 de julio.
El panorama financiero también es crítico: el sector enfrenta una deuda de 35,5 millones de dólares, de los cuales más de 25 millones están vencidos.
Como medida de alivio, se aprobó la retención del 73,47% de los ingresos de la pesca (equivalente a 62,2 millones de pesos) para el desarrollo de esa industria.
El déficit en la importación de materias primas es una de las causas principales del colapso productivo.
“Solo se recibió un 30% de la leche en polvo planificada y un 55% del trigo, y no se importó soya ni aceite en lo que va de año”, detalló el ministro.
Gobierno cubano confía en el sector privado para salvar una industria alimentaria estatal en crisis
Un dato destacado del informe fue el avance de los encadenamientos productivos con el sector no estatal, que actualmente participa en el 25% de la producción alimentaria nacional.
La industria cárnica depende en un 38% de estos actores, los lácteos en un 13% y las conservas en un 15%.
Se han firmado más de 2,300 contratos con nuevos actores económicos, con la meta de duplicar la producción de 2024 (56,000 toneladas) y superar las 100,000 toneladas este año.
Ejemplos concretos de éxito incluyen la Empresa Cárnica de Sancti Spíritus, que ha diversificado su producción hacia cerdos y aves; y la empresa de conservas de Ciego de Ávila, que financió 500 hectáreas de tomate y procesó más de 7,000 toneladas.
Las ventas en línea superaron los 25,9 millones de dólares (100,5% de crecimiento), aunque las ventas al turismo cayeron un 11%, totalizando 38,6 millones de dólares, debido a la reducción en el arribo de visitantes al país.
Medidas de emergencia y reorganización estructural
En respuesta al deterioro generalizado, el ministerio ha comenzado a aplicar un conjunto de medidas, entre las que destacan:
-Reestructuración del organismo.
-Esquemas de financiamiento en divisas para el Grupo Empresarial de la Industria Pesquera y la Empresa para el Cultivo del Camarón.
-Apertura de cuentas en USD para la plataforma online y la corporación Cuba Ron.
-Autorización para cobrar en dólares el 50% del valor de la pesca destinada al turismo.
-Creación de una empresa mixta de chocolate y cacao en Baracoa.
-Introducción, a partir de septiembre, de nueva genética de camarón, algo que no ocurría desde hace 25 años.
-También se aprobó la reorganización del ministerio con nuevas direcciones de ciencia, informática y comunicaciones, y la conversión del Instituto de Investigaciones de Alimentos en una unidad de ciencia autofinanciada.
Entre el colapso y la improvisación: el Estado admite que no puede solo con la crisis alimentaria
Lejos de asumir responsabilidades concretas por el fracaso acumulado, el ministro cerró su intervención apelando a la necesidad de “acelerar procesos” y confiar en el potencial de los nuevos actores económicos como tabla de salvación.
Sin embargo, este enfoque sigue dejando en manos de terceros -productores privados y no estatales- la tarea de sostener una industria estatal en crisis, mientras el aparato burocrático apenas reacciona.
En un país donde el desabastecimiento se ha vuelto norma, los llamados a “mejorar resultados productivos” suenan vacíos si no van acompañados de reformas reales que desmonten los frenos internos del sistema.
La comparecencia del ministro Alberto López Díaz dejó al descubierto un panorama desolador en la industria alimentaria cubana, marcada por la ineficiencia, el deterioro estructural y el impacto acumulado de años de malas decisiones económicas.
Pese a los discursos oficiales, que insisten en la “reorganización” y los “encadenamientos productivos”, la realidad es que las cifras reflejan retrocesos alarmantes en sectores clave como la pesca, la producción de lácteos, café y conservas.
Las medidas anunciadas llegan tarde, y aunque pudieran tener algún efecto paliativo en el segundo semestre, no resuelven el problema de fondo: un modelo económico centralizado que ahoga la productividad y limita el desarrollo del sector.
El reconocimiento explícito de pérdidas millonarias, deudas impagables y el incumplimiento sistemático de planes, no solo evidencia el fracaso del actual esquema de gestión estatal, sino que también pone en duda la sostenibilidad del sistema alimentario en el país.
Mientras el gobierno insiste en “nuevas estructuras” y “alianzas”, millones de cubanos enfrentan a diario la escasez, el encarecimiento de los productos básicos y una inseguridad alimentaria creciente.
La crisis alimentaria en Cuba ya no es coyuntural ni resultado de “distorsiones”: es estructural y prolongada. Afecta directamente la salud, la calidad de vida y el futuro del país.
La caída sostenida de la producción nacional, la falta de insumos esenciales como trigo, leche en polvo, aceite o soya, y la dependencia de actores no estatales para mantener a flote el sistema, muestran que el modelo está agotado.
La incapacidad del gobierno para garantizar el abastecimiento básico confirma que el colapso alimentario no es una amenaza futura, sino una realidad que es el día a día en los hogares cubanos.
Preguntas frecuentes sobre la crisis alimentaria en Cuba
¿Cuál es el estado actual de la industria alimentaria en Cuba?
La industria alimentaria en Cuba está al borde del colapso. El ministro de la Industria Alimentaria, Alberto López Díaz, presentó cifras que revelan un cumplimiento muy bajo de los planes de producción en sectores clave como lácteos, cárnicos y conservas, mientras que la producción de café y harina de trigo es crítica. Solo la producción de cerveza ha sobrecumplido sus objetivos, alcanzando el 107% del plan.
¿Qué medidas ha anunciado el gobierno cubano para enfrentar la crisis alimentaria?
El gobierno cubano ha anunciado un conjunto de medidas de emergencia, entre las que destacan la reestructuración del organismo ministerial, la creación de esquemas de financiamiento en divisas para la industria pesquera, y la autorización para cobrar en dólares parte del valor de la pesca destinada al turismo. Sin embargo, estas medidas no abordan las causas estructurales de la crisis, como la ineficiencia estatal y la falta de insumos.
¿Qué papel juega el sector privado en la industria alimentaria cubana?
El sector privado está desempeñando un papel creciente en la producción alimentaria en Cuba, participando en el 25% de la producción nacional. El gobierno ha firmado más de 2,300 contratos con nuevos actores económicos, con la meta de duplicar la producción de 2024 y superar las 100,000 toneladas este año. Sin embargo, esta dependencia del sector privado refleja la incapacidad del sistema estatal para sostener la producción por sí solo.
¿Cómo afecta la crisis alimentaria a la población cubana?
La crisis alimentaria en Cuba tiene un impacto directo y negativo en la población, que enfrenta escasez de productos básicos, encarecimiento de alimentos y una creciente inseguridad alimentaria. La incapacidad del gobierno para garantizar el abastecimiento necesario ha llevado a que millones de cubanos enfrenten dificultades diarias para satisfacer sus necesidades alimenticias básicas.
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