Dictan sentencia contra pandilleros que atacaron a joven liniero en Santiago de Cuba

El brutal incidente ocurrió en enero de 2024.

El joven liniero mutilado © Collage Facebook/Yosmany Mayeta Labrada
El joven liniero mutilado Foto © Collage Facebook/Yosmany Mayeta Labrada

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Cuatro pandilleros fueron condenados a penas de entre 11 y 22 años de prisión por el brutal ataque que, en enero de 2024, dejó mutilado de la mano derecha al joven liniero David Enrique Perdomo Álvarez, trabajador de la Empresa Eléctrica en Santiago de Cuba.

Un año y ocho meses de dolor y espera. Ese fue el tiempo que le tomó al sistema judicial cubano sentar en el banquillo a los integrantes de la temida “Banda 59”, responsables de una agresión a machetazos que no solo le arrancó a David la posibilidad de continuar su oficio, sino también el gesto más simple: abrazar a su hijo.

La información fue documentada desde el inicio por el periodista independiente Yosmany Mayeta Labrada, quien dio a conocer el caso tras conversar directamente con la víctima y su familia.

Una noche que lo cambió todo

En la madrugada del 7 de enero de 2024, David Enrique, entonces de 26 años, había terminado su jornada laboral y decidió compartir unas cervezas con conocidos en un kiosco del barrio, en el Reparto Abel Santamaría, conocido como El Sala’o.

Nunca imaginó que esa sería la última noche que usaría ambas manos.

Alrededor de las 5:40 a. m., al salir del kiosco, fue emboscado por más de diez jóvenes armados con machetes y piedras, miembros de una pandilla conocida como la “Banda 59 de Micro III”.


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Fue perseguido, derribado y atacado con brutalidad. Un machetazo le cercenó la mano derecha, además de causarle heridas profundas en el hombro y la clavícula.

También lo despojaron de su billetera y otras pertenencias, pero lo peor vino después: el impacto emocional de enfrentar a su hijo sin poder abrazarlo como antes.

“Cuando me vio así, mi niño me preguntó: ‘Papá, ¿qué te pasó?’… y cuando quise abrazarlo, se alejó. Me miraba al espejo y lloraba mucho. Incluso me dijo: ‘Papá, yo te doy mi mano para que sigas trabajando’”, relató David durante el juicio, según reveló la citada fuente.

El peso de un juicio

Tras meses de espera y una investigación plagada de silencios, finalmente esta semana se celebró el juicio contra cinco integrantes de la “Banda 59”.

El tribunal provincial dictó condenas por intento de asesinato, lesiones graves y portación ilegal de armas.

Las penas fueron las siguientes, según refirió Mayeta Labrada:

Wilmer: 22 años de privación de libertad.

Dayron Elvis: 16 años.

Alexander Sosa: 14 años.

Diosvanis: 13 años.

Brian: 11 años.

El fiscal sostuvo que el ataque se trató de un intento de asesinato y no de un simple caso de lesiones, como intentó argumentar la defensa.

El tribunal respaldó la visión del fiscal, reconociendo la gravedad del delito y sus consecuencias irreversibles.

Además, los acusados deberán pagar una indemnización de 113 mil pesos cubanos a la víctima.

La impunidad en entredicho

Más allá del fallo, el proceso judicial dejó al descubierto una presunta red de encubrimientos y permisividad institucional.

Yosmany Mayeta precisó que vecinos del barrio aseguraron que las autoridades estaban al tanto de las actividades de la “Banda 59”, pero que nunca actuaron con contundencia.

“El jefe de sector tenía una relación con la madre de uno de los pandilleros, y siempre los soltaban aunque los atraparan en delitos”, denunció una residente.

La comunidad reconoce que los actos delictivos de esta pandilla eran frecuentes y conocidos, pero las denuncias caían en saco roto.

Este patrón de complicidad y omisión institucional contribuyó a que el ataque a David no solo ocurriera, sino que se demorara tanto en llegar a juicio.

El caso de David no es una excepción. Es el reflejo de una Santiago de Cuba golpeada por la violencia juvenil, donde pandillas armadas imponen su ley ante la mirada pasiva de las autoridades.

En barrios como El Sala’o, Micro III o Altamira, los machetes reemplazan al diálogo y el miedo sustituye a la convivencia. La población vive entre amenazas, represalias y desconfianza, mientras la policía actúa con lentitud o con vínculos sospechosos.

La violencia juvenil en Cuba tiene raíces estructurales: desigualdad, falta de oportunidades, desintegración familiar y una ausencia casi total de políticas preventivas eficaces.

Heridas abiertas, justicia tardía

Desde el ataque, David debió abandonar su oficio de liniero. Ahora trabaja como técnico en mantenimiento, con las limitaciones físicas y emocionales que le impone su mutilación. A pesar del dolor, se mantiene firme en su fe.

Yo dejo todo en manos de Dios. Lo único que pido es que se haga justicia y que ningún trabajador vuelva a sufrir lo que yo sufrí", dijo en declaraciones de hace unos meses.

Durante su estancia en el Hospital Clínico Quirúrgico Juan Bruno Zayas, recibió incontables muestras de solidaridad. Incluso, músicos de su localidad le compusieron una canción.

David salió del hospital rodeado de sus padres y hermanos, agradecido por estar vivo, pero con una cicatriz imborrable. Para él y muchos otros, la sentencia contra sus atacantes llega tarde, no repara el daño, y no evita que nuevos casos ocurran.

El juicio cerró un capítulo, pero no resolvió el problema de fondo. En Santiago de Cuba, el miedo persiste, la violencia persiste y las víctimas se multiplican.

Preguntas Frecuentes sobre el Caso de David Enrique Perdomo Álvarez y la Violencia en Santiago de Cuba

¿Qué sentencias recibieron los pandilleros por el ataque a David Enrique Perdomo Álvarez?

Cuatro pandilleros de la “Banda 59” fueron condenados a penas de entre 11 y 22 años de prisión. Wilmer recibió una sentencia de 22 años, Dayron Elvis 16 años, Alexander Sosa 14 años, Diosvanis 13 años y Brian 11 años, por delitos de intento de asesinato, lesiones graves y portación ilegal de armas.

¿Cuál fue la consecuencia del ataque para David Enrique Perdomo Álvarez?

David Enrique Perdomo Álvarez perdió su mano derecha tras ser atacado brutalmente con machetes por la “Banda 59”. Este ataque lo dejó imposibilitado de continuar su trabajo como liniero, además de enfrentar un fuerte impacto emocional al no poder abrazar a su hijo como antes.

¿Qué reveló el juicio sobre la actuación de las autoridades en el caso de la “Banda 59”?

El juicio expuso una red de encubrimientos y permisividad institucional. Vecinos denunciaron que las autoridades locales conocían las actividades de la “Banda 59” pero no actuaron con contundencia, permitiendo que sus miembros continuaran delinquiendo sin consecuencia alguna.

¿Cómo afecta la violencia juvenil a la comunidad en Santiago de Cuba?

La violencia juvenil ha generado un clima de miedo y desconfianza en Santiago de Cuba. Pandillas armadas imponen su ley en barrios como El Sala’o, Micro III y Altamira, mientras las autoridades actúan con lentitud o están vinculadas con los agresores, dejando a la población en una situación de vulnerabilidad constante.

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