Un mensaje cargado de orgullo y sentimiento identitario está conmoviendo a los cubanos dentro y fuera de la isla. El protagonista es Ernesto Hernández Güell, identificado en Instagram como @mr_ernest40, quien compartió un video en el que rinde homenaje a la fuerza, la resiliencia y la capacidad de superación que caracteriza a su gente.
“Cuando el cubano nace, empieza menos 500 en comparación con el mundo, y aun así no deja de intentarlo”, afirma con voz firme. Sus palabras resumen una realidad que millones de compatriotas reconocen, en un pueblo que, pese a las dificultades, nunca se queda tirado, siempre sale a buscarse los frijoles y a echar pa’lante.
En su reflexión, Hernández Güell resalta que ser cubano es “nacer luchando” y que esa esencia se lleva a todas partes, desde la isla hasta “la conchinchina”. Según explica, lo que corre por las venas de su gente no es solo sangre, sino superación, dignidad y ganas de hacer las cosas bien, aun cuando el mundo parezca ponerse cuesta arriba.
“El cubano es una cosa de locos que ni el mismo cubano entiende”, dice entre sonrisas, describiendo con crudeza y orgullo esa mezcla de creatividad, resistencia y empeño que tanto nos define.
Para él, no se trata de política ni de discursos vacíos, sino de la “raza cubana”, de un espíritu colectivo que no se deja vencer y que siempre busca levantarse, con luces y sombras, con aciertos y errores, pero con la determinación intacta.
Resonancia en la comunidad
El video de Ernesto no pasó desapercibido. En los comentarios, decenas de cubanos compartieron su sentir, reforzando esa visión de un pueblo que se sobrepone al dolor, la distancia y la falta.
Uno de los mensajes más celebrados lo resume así:
“Los cubanos son resiliencia hecha persona. Aguantan huracanes, apagones, distancias, despedidas… y aun así, te reciben con una sonrisa, un chiste, un ‘pasa, mi amor, siéntate’. El cubano lleva música en la sangre, calor humano de verdad, nostalgia que no se borra y una rebeldía con ternura que los hace únicos.”
Otros comentarios fueron igual de emotivos:
“Por eso me siento orgullosa de ser cubana.”
“No hay cosa en esta vida de la que me enorgullezca más que de ser cubana.”
“Qué definición tan exacta de lo que somos y de lo que sentimos. Gracias por compartir tus sentimientos.”
“Así mismo es, hermano. Lo malo es que tenemos que salir del país, no podemos hacerlo en Cuba. Qué triste.”
Entre orgullo, nostalgia y crítica, la reacción dejó claro que las palabras de Ernesto tocaron una fibra sensible en ese latir del ser cubano como sinónimo de resistencia, superación y amor a la vida, incluso en medio de la adversidad.
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