La celebración de un sepelio, previsto para la tarde de este martes, se vio afectada por una avería en el carro fúnebre que debía trasladar el cadáver, lo que obligó a engancharlo y remolcarlo por las calles de la localidad hasta entrada la noche.
En el video divulgado por el periodista Mario J. Pentón en sus redes sociales se aprecia cómo el carro fúnebre (al parecer un Volga de fabricación soviética) tuvo que ser tirado, mediante sogas y cadenas, por un vehículo clásico rojo, conocidos en Cuba como “almendrón”, ante la incredulidad y la indignación de vecinos y dolientes.
La escena, inusual y dolorosa, añadió un componente de sufrimiento extra para los familiares y allegados, que vieron cómo el funeral se convertía en una odisea mecánica más que en un momento de recogimiento.
Demoras y denuncias: Cadáveres retenidos en viviendas
Por separado pero en la misma jornada, una publicación de redes sociales, denunció la demora en la llegada de un carro fúnebre al hogar donde yacía el cuerpo sin vida el cuerpo de un anciano durante horas.
La usuaria identificada como Yaneisi Rojas aseguró que el cadáver de su tío permaneció toda la jornada en la cama donde falleció porque ni el carro fúnebre ni el ataúd estuvieron disponibles.

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La doliente señaló que desde la mañana hasta la noche no hubo traslado, y que el retraso provocó indignación ante la impotencia de una familia que esperaba una respuesta institucional mínima.
Este caso se sumó al denunciado este martes en Holguín, donde una familia del Reparto Luz esperó más de 15 horas a que recogieran el cuerpo de una anciana fallecida.
Ante la falta de respuesta institucional, los allegados decidieron sacar el cadáver de la vivienda y colocarlo sobre una cama en el umbral de la casa, mientras vecinos y familiares protestaban en la calle y bloqueaban el tránsito.
Las imágenes difundidas en redes sociales mostraron escenas de dolor e indignación, con gritos contra las autoridades locales y denuncias de abandono institucional.
El caso, que generó una ola de críticas en plataformas digitales, se convirtió en un símbolo del colapso funerario en el país, donde las demoras en el levantamiento de cadáveres, la escasez de ataúdes y la falta de transporte convierten la muerte en un proceso marcado por la humillación y la impotencia.
Crisis estructural en los servicios funerarios cubanos
Con dolorosa frecuencia, las denuncias en redes sociales revelan que los casos denotados no son aislados, sino manifestaciones de una crisis estructural.
En provincias como Ciego de Ávila, solo ocho de los 19 carros fúnebres existentes están operativos, lo que obliga a coordinar traslados desde municipios remotos. En Villa Clara, la escasez de ataúdes y la baja calidad de los que se entregan también retrasan los entierros.
En junio de 2024, la funeraria de Santiago de Cuba amaneció con más de 29 cuerpos velados, con ataúdes colocados en pasillos por falta de espacio e infraestructura adecuada.
En informes más amplios, la prensa oficial ha reconocido que los velorios se están convirtiendo en “carreras de obstáculos” por la falta de combustible, vehículos, mantenimiento y recursos básicos como iluminación, limpieza o ventilación en las capillas fúnebres.
Ante esa situación, el gobierno ha anunciado acciones como la puesta en marcha de carros fúnebres eléctricos en algunos municipios, o el ensamblaje local de unidades eléctricas, con participación de la Unión de Industrias Militares.
Sin embargo, estas medidas parecen más paliativos que soluciones de fondo, pues no atacan el problema generalizado de deterioro, falta de insumos y escasa capacidad estatal para mantener operativos los servicios necrológicos en todo el país.
La realidad que hoy viven los cubanos es que despedir a un ser querido puede transformarse en una lucha burocrática, técnica y logística. El drama no es solo el fallecimiento, sino la humillación añadida: morirse ya no es un derecho garantizado con dignidad.
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