
La inestabilidad crónica de la Central Termoeléctrica (CTE) Antonio Maceo, conocida como Renté, volvió a evidenciarse este miércoles cuando la Unidad 3 salió de servicio apenas una hora después de su sincronización, prolongando así la crisis eléctrica en Santiago de Cuba.
La Unión Eléctrica (UNE) informó a través de Facebook que a las 18:49 horas, la Unidad 3 quedó fuera de línea por “bajo vacío”, apenas 89 minutos después de haberse incorporado al Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
A las 17:20 había entrado en línea la Unidad 3 y poco después, a las 17:38, se sincronizó la Unidad 6, lo que inicialmente se anunció como un alivio para la generación en el oriente del país.
Optimismo efímero y apagones prolongados
Las publicaciones de la UNE generaron más escepticismo que alivio: la población ya no confía en los anuncios de sincronización de Renté, debido a sus repetidas salidas inesperadas.
La Unidad 3, en particular, ha sido protagonista de varios episodios similares en los últimos días. El domingo pasado, a las 16:07, también quedó fuera de servicio por bajo vacío, y siete minutos después, a las 16:14, la Unidad 5 salió de operación por causas que en ese momento estaban “pendientes de identificar”.
Un historial de fallas constantes
El director general de la planta, Jesús Aguilar Hernández, explicó el martes a la prensa oficial que los bloques 3, 5 y 6 estaban fuera de operación debido a las intensas lluvias recientes, mientras brigadas técnicas intentaban arrancar la Unidad 6 para aportar unos 50 MW al SEN, lo cual se consiguió un día después.
Hace apenas una semana, la Unidad 5 salió de servicio por un salidero en la estación de agua, sumándose a la larga lista de incidencias que mantienen a Renté como uno de los puntos más vulnerables del sistema eléctrico cubano.
Promesas sin respaldo
Esta secuencia de averías coincidió con una visita del gobernante Miguel Díaz-Canel a la termoeléctrica, en la que prometió mejoras para fin de año. Sin embargo, ni el discurso oficial ha logrado transmitir confianza, y los hechos continúan desmintiendo cualquier narrativa optimista: “la práctica es el criterio de la verdad”, y la realidad ha sido clara.
Mientras tanto, los santiagueros siguen enfrentando apagones interminables, en un escenario donde las soluciones técnicas son cada vez más precarias y la credibilidad del sistema eléctrico está en su punto más bajo.
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