El diputado cubano Elián González, actualmente un vocero del régimen y defensor de la dictadura, cuestionó duramente el reciente Premio Nobel de la Paz, otorgado a la defensora de la democracia venezolana María Corina Machado, asegurando que el galardón “ha perdido su valor” y se ha convertido en un instrumento político al servicio de campañas internacionales contra gobiernos aliados del régimen cubano.
En declaraciones difundidas por IMER Noticias, desde el IX Encuentro Continental de Solidaridad con Cuba, en México, González afirmó que el Nobel “cayó en el mercado, en la monetización y en el juego”, y sostuvo que “de ahora en adelante recibir un Nobel pierde importancia”.
“Yo creo que ya se desprestigia, incluso es lamentable cómo desprestigian la figura de Nobel”, dijo el parlamentario, que representa a la provincia de Cienfuegos y marioneta del régimen.
El exniño balsero criticó que se haya otorgado el reconocimiento a “una persona que pidió la invasión de su propio pueblo”, lo que, según él, demuestra un “boicot” dentro del propio comité del premio.
“Cómo una persona que ha pedido la invasión para su propio pueblo puede ser merecedora de un Nobel”, cuestionó González, uno de los rostros del oficialismo cubano, que evitó mencionar que actualmente Nicolás Maduro mantiene una de las peores dictaduras en América Latina.
González vinculó el galardón con lo que calificó como una campaña política contra Venezuela.
“Saben manejar los medios, saben manejar la política, saben manejar el mercado y lo dominan. Lo que están haciendo es darle visibilidad a su figura, a su campaña en contra de Venezuela”, añadió, asegurando que se trata de un “pretexto burdo de invasión” contra el país sudamericano.
En una segunda intervención, también difundida por IMER Noticias, el diputado cubano abordó la situación de Venezuela y Cuba, a las que describió como víctimas de “presión y control geopolítico”.
“Esperamos un cambio de política, pero sabemos que el pueblo seguirá resistiendo y luchando por su soberanía”, expresó el niño que decepcionó a millones de cubanos al convertirse en un monigote del régimen.
“El pueblo cubano no tiene de otra y hará lo que siempre ha hecho: resistir, buscar por sus propias vidas cómo salir y cómo triunfar.
Seguiremos luchando, seguiremos batallando. Somos un pueblo de paz, pero no tenemos miedo”, concluyó González, repitiendo el discurso tradicional del régimen cubano, como si por ello recibiera un salario –o beneficios igual que el resto de la cúpula–, sobre resistencia y solidaridad con gobiernos aliados.
Archivado en:
