
El periodista Jorge Legañoa Alonso, conocido por su rol como dirigente en varias instituciones periodísticas estatales, fue designado como nuevo presidente de la Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina, uno de los principales aparatos mediáticos del régimen cubano.
La decisión, anunciada por medios estatales este 15 de octubre, recompensa a una de las voces más visibles en la campaña de descrédito contra el líder opositor José Daniel Ferrer, a quien Legañoa calificó públicamente de “violento”, “delincuente” y “mercenario”.
Días antes, Legañoa protagonizó una intervención en la televisión cubana en la que dedicó varios minutos a presentar a Ferrer como un criminal común, justo después de que el activista fuera excarcelado y deportado a Estados Unidos.
“Tiene en Cuba un largo expediente de acciones violentas contra personas de su entorno familiar, incluidas exparejas y alguno de sus socios en la actividad contrarrevolucionaria”, afirmó el periodista en el noticiero, antes de asegurar que el disidente “vive del negocio anticubano en Miami” y “recibe dinero del gobierno de Estados Unidos”.
El ahora presidente de Prensa Latina llegó incluso a tildar de “mercenarismo” el financiamiento que Ferrer recibía para su labor opositora, una acusación habitual en la narrativa del régimen contra quienes cuestionan al poder.
“El negocio anticubano en Miami es muy próspero. Se gana buen dinero gritando contra Cuba y sin hacer nada”, dijo Legañoa durante su comentario televisivo, mientras mostraba imágenes de Ferrer y testimonios seleccionados por la prensa oficial.
Una designación cargada de simbolismo
El nombramiento de Legañoa fue presentado por Prensa Latina como un ascenso profesional, destacando su “trayectoria revolucionaria” y su papel en “la defensa de la verdad frente a las campañas mediáticas contra Cuba”.
Graduado en Periodismo por la Universidad de La Habana, ha ocupado cargos dentro del Instituto de Información y Comunicación Social, el Comité Central del Partido Comunista y la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), organismos directamente subordinados al poder político.
Sin embargo, su elección al frente de la agencia no parece casual, sobre todo a sabiendas de que el régimen premia con puestos estratégicos a quienes mejor ejecutan el guion del descrédito contra activistas, opositores y periodistas independientes, en un momento en que el control de la información se ha convertido en prioridad para La Habana.
Fundada en 1959, Prensa Latina nació con el objetivo explícito de “enfrentar la narrativa hegemónica de los grandes monopolios informativos”.
Durante más de seis décadas, la agencia ha funcionado como plataforma internacional de la propaganda oficial, difundiendo la versión del régimen sobre temas internos y justificando la represión bajo el argumento de la “defensa de la revolución”.
Su producción diaria —según cifras oficiales, unos 300 materiales desde 39 oficinas en el mundo— repite la lógica del discurso único: omitir las voces críticas y amplificar la versión gubernamental de los hechos.
En ese contexto, la promoción de Legañoa simboliza la continuidad del periodismo subordinado al poder político.
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