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Miguel Díaz-Canel volvió este jueves a convocar una “reunión con expertos” para abordar la crisis epidemiológica que sacude al país, pero el encuentro —difundido por la Presidencia de Cuba como ejemplo de gestión y liderazgo— no dejó ninguna medida concreta, política pública nueva ni compromiso verificable.
En un escenario de colapso sanitario, con hospitales desbordados y más de 47,000 personas ingresadas por arbovirosis según cifras oficiales, el gobernante optó por repetir el guion de siempre: reunir a científicos y hablar de “protocolos” y “acciones de seguimiento”, sin ofrecer soluciones reales a una población agotada por la enfermedad, la desinformación y el abandono estatal.
El parte oficial, firmado por la periodista Yaima Puig Meneses, describió un encuentro donde abundaron las frases vacías —“fortalecer la prevención”, “perfeccionar los protocolos”, “continuar avanzando”— pero ningún anuncio operativo.
No se habló de presupuestos, de recursos asignados, ni de medidas de urgencia para garantizar medicamentos, insecticidas o transporte sanitario. Tampoco se informó de cifras actualizadas de contagios o muertes.
Una de las intervenciones más destacadas fue la de la doctora Lorena Vázquez Bello, del Instituto Pedro Kourí, quien presentó un estudio sobre 32 pacientes con chikungunya. Sin embargo, el trabajo —según el propio texto— sigue siendo preliminar, con datos clínicos ya conocidos y sin implicaciones prácticas inmediatas.
Lo mismo ocurrió con la mención al medicamento cubano Jusvinza, aún sin evidencia publicada sobre su eficacia antiviral, y con la promesa de “ensayos en curso” que se anuncian cada año y nunca se transparentan.
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El resultado es una narrativa diseñada para simular control científico y gestión presidencial, mientras el país se hunde en la peor crisis epidemiológica de las últimas décadas. Las palabras “estudio”, “innovación” o “ciencia” se repiten como mantra político, sin acompañarse de transparencia, rendición de cuentas ni datos verificables.
La nota tampoco mencionó la responsabilidad del propio ministerio de Salud Pública (MINSAP) ni la ineficiencia en el control del mosquito Aedes aegypti. En cambio, se resaltó la “presencia del primer ministro Manuel Marrero Cruz”, como si la foto de un gabinete en reunión fuera garantía de salud pública.
El verdadero mensaje del encuentro no fue científico, sino propagandístico: mostrar actividad sin resolver nada. Una vez más, Díaz-Canel figura, escucha y orienta, pero no gobierna.
En tanto, los cubanos siguen enfrentando fiebres, colas en los policlínicos y hospitales sin medicamentos, mientras el régimen se aferra a su estrategia más antigua: sustituir la acción por la propaganda.
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