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Mientras más se aleja en el calendario la fecha en que el huracán Melissa tocó tierra por el oriente de Cuba como un poderoso ciclón, salen a la luz historias que desmienten al régimen cubano.
En esta ocasión, la plataforma independiente Food Monitor Program (FMP) expuso la precaria situación de las familias rurales, en contraste con la narrativa oficialista que presume control y recuperación.
En una serie de publicaciones en X, FMP denunció la falta de reservas alimentarias y la ausencia de ayuda efectiva en comunidades como San Antonio del Sur, en Guantánamo, donde persisten los estragos de la tormenta y el abandono estatal.
“El huracán nos cambió la vida, sí… pero la parte más dura vino después”, relata una familia campesina.
“Aquí ya no existe eso de guardar ni planificar. Compramos lo que vamos a cocinar ese día y nada más. Antes se podía adelantar algo. Ahora todo es hoy: comer hoy, resolver hoy, inventar hoy.”
Los testimonios recogidos por la organización reflejan el colapso del sistema productivo familiar: falta de agua, altos precios de los insumos y alimentos escasos.
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“Sin agua constante, la vega familiar ya no produce. Las mangueras en las tiendas cuestan lo que no ganamos ni en dos años”, señala otro campesino.
La situación alimentaria es crítica: “La leche se corta, la carne se pudre, los vegetales se marchitan. Nos levantamos temprano y cada quien tiene su tarea, pero todo gira alrededor de la comida del día. No es vivir, es sobrevivir. Nadie debería criar niños así.”
A un año del huracán Oscar —cuando el gobierno prometió reconstrucción y asistencia—, FMP recuerda que esas promesas siguen incumplidas.
En las zonas rurales, las familias sobreviven sin conexiones estables de agua ni electricidad, sin alimentos que guardar y sin respuesta institucional.
“Las familias rurales cubanas sufren el silencio estatal, sin rendición de cuentas ni transparencia y sin una política real de reparación rural”, subrayó la organización.
Las publicaciones de FMP contradicen la versión del régimen, que insiste en mostrar en los medios oficiales un panorama de recuperación y solidaridad.
En el terreno, la realidad es otra: hambre, abandono y un campo que lucha por sobrevivir con lo poco que tiene.
Tras el paso del huracán Melissa, el oriente cubano enfrenta una combinación de desastre natural, abandono institucional y prácticas desesperadas de supervivencia.
Aunque el gobierno intenta mostrar una imagen de control, Díaz-Canel ha pedido a la población que vigile la distribución de donaciones, reconociendo de forma indirecta las irregularidades que ya afectan a la ayuda humanitaria en zonas devastadas.
En medio de esta crisis, ciudadanos han denunciado públicamente la falta de asistencia. Una joven cubana expuso en redes sociales su situación desesperada tras perderlo todo, implorando ayuda para su familia en el oriente del país.
Su caso, recogido en una nota que pone rostro al abandono, revela el verdadero alcance del sufrimiento de comunidades rurales sin techo ni alimentos básicos.
Algunas de las medidas implementadas por el gobierno han desatado aún más indignación. En Santiago de Cuba, las autoridades vendieron latas de pescado caducado como parte del “apoyo” a damnificados, generando críticas por la desprotección hacia las personas más vulnerables. Esta distribución de alimentos en mal estado contrasta con el discurso oficial de solidaridad y atención.
La desesperación ha llegado a niveles extremos. En varias zonas del país se ha documentado la caza de aves y gatos para el consumo humano, una señal alarmante del colapso alimentario.
Estas prácticas, impensables en otras circunstancias, reflejan la realidad de miles de familias que han quedado a merced de la escasez, la inflación y la ausencia total de políticas públicas eficaces.
Preguntas Frecuentes sobre la Situación Alimentaria y Energética en Cuba tras el Huracán Melissa
¿Cómo ha afectado el huracán Melissa a la situación alimentaria en Cuba?
El huracán Melissa ha agravado la inseguridad alimentaria en Cuba, especialmente en las zonas rurales afectadas. La falta de electricidad ha provocado la pérdida masiva de alimentos debido a la imposibilidad de refrigerarlos, lo que ha intensificado la crisis alimentaria ya existente en el país.
¿Qué denuncias se han hecho sobre la respuesta del gobierno cubano tras el huracán?
La organización Food Monitor Program (FMP) ha denunciado que, tras el huracán Melissa, el gobierno cubano no ha cumplido sus promesas de asistencia y reconstrucción. Las comunidades rurales continúan sufriendo el abandono estatal, sin acceso a agua, electricidad ni alimentos básicos, lo que contradice la narrativa oficial de recuperación.
¿Cuál es el impacto de los apagones en la vida diaria de los cubanos?
Los apagones prolongados en Cuba han trastocado gravemente la vida diaria de las familias, obligándolas a cocinar en condiciones precarias y a perder los pocos alimentos que logran adquirir. Además, afectan el acceso al agua potable y aumentan el riesgo de enfermedades debido a la falta de refrigeración de los alimentos.
¿Qué medidas ha tomado la población para enfrentar la falta de alimentos y energía?
Ante la falta de alimentos y energía, muchas familias cubanas han recurrido a prácticas extremas como la caza de animales silvestres o domésticos para poder comer. Además, cocinan con medios rudimentarios como leña o carbón, lo que expone a riesgos sanitarios y ambientales.
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