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En medio de los graves daños que dejó el huracán Melissa en la provincia de Granma, la acción de UNICEF Cuba ha marcado la diferencia para miles de familias que permanecían sin acceso a agua potable desde hace semanas.
Según el sitio web de la agencia de Naciones Unidas, en coordinación técnica con el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) se puso en funcionamiento tres plantas potabilizadoras portátiles capaces de producir agua segura para más de 21,000 personas al día.
Las instalaciones fueron ubicadas en los municipios de Río Cauto y Cauto Cristo, dos de los más golpeados por las inundaciones y el colapso de las redes locales.
Mientras las comunidades esperaban una respuesta estatal que no llegaba, el operativo de UNICEF —apoyado logísticamente por el Fondo Central de Emergencias de la ONU (CERF)— permitió restablecer el abasto y evitar un posible brote sanitario.
“El acceso al agua segura es la primera línea de defensa tras un desastre”, explicó Yoel Martínez, Oficial de Agua y Saneamiento de UNICEF Cuba.
“Nuestro trabajo es garantizar que las familias recuperen este servicio vital lo más rápido posible”, añadió.
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Además de las plantas potabilizadoras, UNICEF distribuyó más de 3,300 kits de higiene familiar, 14 tanques de agua y 4,400 tanquetas de 10 litros, beneficiando a unas 26,000 personas.
Todo el material provenía de los recursos preposicionados por la organización antes de la temporada ciclónica, precisamente para responder a emergencias como esta.
En Cauto Cristo, la oficial de emergencias Marielys del Toro destacó que la coordinación con las autoridades locales y las comunidades fue esencial para el éxito del operativo.
“No se trata solo de llevar agua, sino de asegurar que el sistema funcione de manera sostenible”, dijo.
El apoyo de UNICEF no solo restableció un servicio básico, sino que devolvió esperanza y dignidad a familias que aún esperan una reconstrucción más amplia.
En muchas zonas, la ayuda internacional ha suplido carencias estructurales que las instituciones nacionales no han podido resolver a tiempo.
Allí donde la emergencia dejó su huella, el trabajo conjunto entre comunidades y organismos internacionales demuestra que la solidaridad y la preparación salvan vidas, incluso cuando la infraestructura estatal resulta insuficiente.
La intervención de UNICEF en Granma no fue un hecho aislado, sino parte de un despliegue humanitario más amplio iniciado en octubre, cuando la organización comenzó a preparar donativos para apoyar a las familias damnificadas por el huracán Melissa.
Esa ayuda incluyó suministros esenciales como tabletas potabilizadoras, kits de higiene, tanques de almacenamiento y recursos educativos destinados a garantizar condiciones mínimas en zonas rurales vulnerables.
Unos días después, se confirmó que UNICEF ya había enviado una primera carga de ayuda directa a las comunidades más afectadas, incluso antes de que el gobierno cubano lograra articular una respuesta efectiva.
Esta anticipación operativa respondió a la estrategia de preposicionamiento de recursos que la organización implementa cada temporada ciclónica.
En contraste, el régimen cubano informó más tarde que echaría mano a 11 millones de dólares provenientes de ayuda internacional para atender la recuperación, pero sin especificar en detalle los mecanismos de distribución ni las zonas prioritarias.
Mientras las promesas estatales se anunciaban desde La Habana, en el oriente del país ya funcionaban plantas potabilizadoras instaladas por UNICEF que salvaban vidas y prevenían epidemias.
Preguntas frecuentes sobre la respuesta de UNICEF al huracán Melissa en Cuba
¿Cómo ha ayudado UNICEF a las familias afectadas por el huracán Melissa en Granma?
UNICEF ha instalado tres plantas potabilizadoras portátiles que proveen agua potable a más de 21,000 personas al día en los municipios de Río Cauto y Cauto Cristo. Además, distribuyó más de 3,300 kits de higiene familiar, tanques de agua y tanquetas para beneficiar a unas 26,000 personas.
¿Qué otras medidas ha tomado UNICEF para atender a los damnificados por el huracán Melissa?
Además de las plantas potabilizadoras, UNICEF ha distribuido kits de recreación, materiales escolares y kits de primera infancia para niñas, niños y adolescentes. También ha entregado láminas de techo y mantas impermeables para la rehabilitación de escuelas, asegurando el acceso a servicios esenciales y apoyo psicoemocional.
¿Cuál ha sido la respuesta del régimen cubano ante el desastre provocado por el huracán Melissa?
La respuesta del régimen ha sido insuficiente y ha dependido en gran medida de la ayuda internacional. El régimen ha instalado tanques colectivos para el acceso al agua y ha recurrido a donaciones extranjeras, como casas de campaña y colchones, en lugar de implementar soluciones sostenibles. Además, se ha criticado la venta de agua embotellada a los afectados.
¿Cómo ha sido el papel de la comunidad internacional en la recuperación de Cuba tras el huracán Melissa?
La comunidad internacional, liderada por la ONU, ha sido clave en la distribución de alimentos, generadores eléctricos y medicinas en las zonas afectadas. El Programa Mundial de Alimentos (WFP) ha distribuido productos esenciales, y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha instalado generadores y sistemas fotovoltaicos para aliviar la falta de energía.
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