“No soy perfecto, soy humano”: Confesiones de El Divo de Placetas



“Yo sueño un día con cantarle a mi pueblo y le he rezado a la virgen, no sólo a la Caridad del Cobre sino también a la de Guadalupe, que ponga su mano, que se caiga la dictadura, que Cuba sea libre, que los cubanos tengan felicidad y que no estemos en la vil miseria en la que estamos inmersos”, afirmó Eduardo Antonio, El Divo de Placetas, en entrevista con CiberCuba.

Eduardo Antonio, El Divo de Placetas Foto © Roy's García

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Si hay algo que a mi entrevistado nunca le ha faltado es personalidad, pues aunque ha jugado a la ambigüedad, siempre ha sabido lo que le gustaba con toda seguridad.

Ha cantado con medio mundo… ¡hasta con Celia Cruz! Artista prolífico y controvertido que nunca ha pasado inadvertido; las malas lenguas han querido sacar tajada, pero él solo habla cuando, como hoy, le viene en ganas.

El amor y el respeto los guarda para amigos y familia. Hoy van aflorar los secretos y también las risas y las aristas de un original artista que ha encarado todos los retos y siempre con un lema como bandera que, al fin, logró seguir “a su manera”.

Para mí, este señor es un oasis de absoluta libertad, amabilidad y talento, que la dueña del mar lo ampara con fundamento… ¡Bienvenido Eduardo Antonio, El Divo de Placetas y de Cuba!

Cuéntanos de los primeros tiempos de Eduardo Antonio en Placetas. ¿Cómo eran tu casa, tu familia?

Placetas lo es todo en mi vida. Mi familia, una familia linda, alegre, unida. Fui niño, nieto de abuelos, nos crió nuestra abuela junto con mis padres, pero vivíamos muy cerca las dos familias, por parte de madre y por parte de padre. Mi mamá tenía un hermano que se casó con la hermana de mi papá; entonces mis primos éramos primos hermanos.


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Nos criamos con mucha alegría, jugando. Fui un niño feliz, un niño que participó en todas las cosas que participaban los niños. Me encantaba jugar trompo, jugar bolas, jugar a la pelota. Mi papá fue un héroe para mí, fue mi Robin Hood. Se llevaba a todos mis amigos al río a cazar, a empinar papalote.

Fui un niño en toda la extensión de la palabra, muy amado, muy querido. Tengo una hermana, pero nos criamos muchos primos, de alguna manera, juntos. Todos los veranos íbamos 15 días a Varadero y 15 días a Guanabo; nos pasábamos el mes de agosto vacacionando.

Mis padres trabajaban duro, pero siempre tuvimos muchas cosas. Mi papá era un héroe, lo vuelvo a repetir, y siempre nos lo dio todo. Me llena de orgullo, de muchos sentimientos encontrados, porque fue un gran padre igual que mi madre, que nos lo dio todo. Fue genial mi niñez.

¿Cómo llegas a la música, por qué la música campesina?

Empecé a cantar desde muy niño porque mi mamá y mi papá cantaban. Papá tocaba la guitarra, me enseñaron a tocar la guitarra. Empecé a estudiar. Llegué a la televisión infantil de la mano de Luciano Mesa y Virginia Wong, en programas como “Variedades infantiles”, “Caritas”, “Fiesta de verano”; en festivales nacionales, donde fui ganador en muchas ocasiones del primer lugar.

A la música campesina llego después del cambio de voz, cuando me reincorporo a cantar. Mi abuela me dijo que le gustaba mucho una canción y me la cantó, “Alborada guajira”. Yo me la aprendí y en algún momento le escribí una canción a Celina González. Se la presenté y empecé a cantar en el programa “Palmas y Cañas”, con todo el éxito del mundo y con esas canciones que mi abuela me enseñó.

Eduardo Antonio en el programa “Palmas y Cañas”. Foto: Cortesía CiberCuba

¿Te ha resultado difícil mantener el equilibrio personal después del éxito?

Yo siempre he sido un hombre seguro de mí, fui un joven seguro de mí, fui un niño seguro de mí y entiendo bien claro que son dos momentos: el momento del escenario, es el momento para el mundo.

Pero que tienes un momento que es muy tuyo, que es el momento personal, y he tratado de manejarlo de alguna manera lo mejor que puedo. No soy perfecto, soy humano, y lo humano es imperfecto. Entonces trato de hacer mi mejor tarea para mantenerme cuerdo, para mantenerme congruente, para mantenerme real en el día a día, en mi vida, con mi familia, con mi pareja, con mi hijo, con mis afectos verdaderos, mis buenos amigos.

Entonces, creo que lo he manejado de alguna manera con humildad y lo he manejado con transparencia y con bondad, a merced de lo que pueda pensar el mundo de mí.

Hay un Eduardo Antonio que es el artista, que es el divo, que es el personaje si lo quieres ver así, pero hay otro que es el guajirito, que es ese hombre cariñoso, familiar, amiguero, cocinero, que le encantan los amigos en la casa, las fiestas, que le encanta la familia, que le encanta amar.

¿Tu particular manera de ser y proyectarte ha condicionado tu carrera?

No la ha condicionado, pero sí la ha marcado. Yo creo que de alguna manera he impuesto mi personalidad, porque yo soy muy yo, muy a mi manera, como comentaste al inicio de esta entrevista.

Y creo que las personas entienden que soy un hombre de carácter y que, de alguna manera, me impongo tal cual soy, con verdad, con legitimidad, con honestidad, con valentía y con verdad.

Actuación en el popular programa “Joven Joven”. Foto: Cortesía CiberCuba

¿Es más importante para El Divo cantar que contar?

Vamos a contar la vida, va de la mano, porque cuando canto, de alguna manera cuento con mi expresión corporal lo que he vivido, lo que soy, lo que quiero ser, cómo me quiero ver, a dónde quiero llegar. Y si hablamos de contar por contar... ¡contar dinero, me encanta después que canto, me fascina!

¿Qué piensas del Divo de hace más de 20 años, cuando aún Don Francisco no te había bautizado?

Llegué a ese programa con mucha emoción. Fue mi primer programa internacional en Estados Unidos y fue maravilloso. Un clip especial de primer momento.

Yo creo que lo amé y él me amó artísticamente, y nos admiramos de una manera brutal. Él entendió mis ganas. Creo que se vio reflejado en sus inicios de él, como me vio a mí que estaba peleando mi historia.

Lo entendió, me apapachó, me protegió, me cuidó, me dio un lugar, me brindó la oportunidad de crecer en su escenario y me bautizó como El Divo. Sólo tengo para él agradecimiento y muchas bendiciones. Que Dios me le dé mucha salud y que dure mucho tiempo.

¡El comunicador número uno para toda Latinoamérica… Don Francisco, mi padrino!

¿Qué tal se te da gestionar las críticas?

Cuando la crítica es constructiva, sincera, verdadera, no tengo ningún problema. Pero cuando me critican por lastimar, por herir, por criticar banalmente, y sobre todo hablando incoherencias de lo que soy, no las entiendo. Dime lo que quieras, pero dímelo con verdad.

Puede que no te guste como cante o como actúe, pero no me digas que soy mal cantante ni mal artista. Eso no lo entiendo y no lo acepto, porque no lo soy. Puedo entender que no te guste, es diferente.

Y creo que lo he dejado muy claro en cada una de las críticas que, por también ejercitarme mentalmente y ejercitar mi rapidez y mi elocuencia, contesto. Creo que las he contestado con verdad, con veracidad y con toda la humildad, pero con todo el carácter que amerita la respuesta.

¿A qué has renunciado desde que eres un hombre exitoso?

Mira, se renuncia a ciertas cosas. No puedes tener la libertad extrema que puede tener un ser humano común y corriente. Yo siempre digo que los artistas no somos ni mejores ni peores, que somos artistas, que no tenemos clase social ni tenemos temporada del año, porque nos vestimos como se nos pega la gana, o al menos yo lo hago como se me pega la gana.

Pero por ejemplo, y esto se me hace muy muy simpático, a mí me encanta chupar huesos, me encanta chupar los huesos del rabo encendido, chupar huesitos de pollo, de las alitas y ese tipo de cosas… Si lo hago en público, lo hago muy muy discreto para que no me vean.

Eso es por ponerte un ejemplo. No puedo salir a la calle así, como que me levanto y salgo como quiera, no lo hago, no lo puedo hacer, porque yo respeto mucho a mi público, creo que a mi público le gusta verme siempre puesto, entonces son cosas que cuido.

Si voy a un mercado, eso no lo he dejado de hacer nunca. Me gusta hacer mi super, no me gusta hacer un super por teléfono, me gusta ver lo que compro, de hecho compro en todos los mercados de esta ciudad, me encanta.

Me encanta ir desde buscar frutas a Krome, a Homestead, a buscar las tortillas mexicanas que me como; me encanta ir a todos los supermercados porque entonces encuentro algo que quiero; o sea, no compro en un mismo super y no he dejado de hacerlo porque creo que eso humaniza mi día a día, mi vida.

Me encanta comer en restaurantes que me gusten, pero me encanta también comerme algo en la calle, un hot dog, unas arepas que venden en un camioncito, una flauta hondureña que venden en otro food truck; me encanta ser yo mismo, me encanta andar con mi pareja libre, me encanta que me reconozca y me salude la gente para la que he trabajado por tantos años, ir caminando por la calle, por ejemplo que me digan Divo, “Divo de Placetas, te queremos”, eso para mí es mi vitamina C con colágeno, con todo lo que tiene que tener una buena vitamina para el día a día.

¿Sabes Divo?, eres lindo, muy lindo; me gusta decírtelo. ¿Crees que los artistas en general deberían cumplir una labor social; qué pasa en Cuba y sus artistas?

Esta pregunta es muy interesante, yo la tengo muy clara, tú puedes ser artista, pero no puedes ser ciego y no puedes virar la cara al otro lado cuando estás viendo las situaciones de todos los países, incluso la situación de Estados Unidos, lo que están pasando los emigrantes, todas las cosas.

Y si te hablo de Cuba, no puedes voltear la cara para decir que tenemos una dictadura, que nuestro país está en el peor momento de la historia y para la historia, entonces no puedes decir: “Yo soy artista, yo no me mezclo en la política”.

No, no, no, si tú eres artista, tú tienes que tener una voz y alzar tu voz para denunciar y para dar tu punto de vista; tú no vas a cambiar nada, pero sí vas a ayudar al cambio.

Tú eres una voz que las personas van a seguir y los que te admiran van a darse cuenta que tú estás también en el camino y en el hilo de lo que se está viviendo diariamente, porque no dejamos de ser, aunque seamos artistas, seres humanos, seres sociales.

Es la palabra, somos seres sociales, y como tal, tenemos que estar en la sociedad y con la sociedad.

Tienes algún mensaje para el pueblo de Cuba, ese pueblo que vive empobrecido y en una gran prisión, ese pueblo que te sigue.

Efectivamente, Cuba vive en una gran prisión. Yo sueño un día con cantarle a mi pueblo y le he rezado a la virgen, no sólo a la Caridad del Cobre sino también a la de Guadalupe, que ponga su mano, que se caiga la dictadura, que Cuba sea libre, que los cubanos tengan felicidad y que no estemos en la vil miseria en la que estamos inmersos.

Entonces, mi respuesta es ¡Viva Cuba libre! y Dios bendiga a cada uno de los cubanos en el mundo entero, porque estamos tan desmembrados que es demasiado triste.

Eso me pone extremadamente melancólico y por eso siempre que canto, trato de llevar mi mensaje a todos los cubanos. Dios los bendiga y, de nuevo, ¡Viva Cuba libre!

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos


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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.




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