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La crisis energética y de combustibles en Cuba ya no es una estadística: se traduce en quirófanos cerrados y servicios hospitalarios funcionando en modo de supervivencia.
En Holguín, la Dirección General de Salud anunció la suspensión inmediata de toda la actividad quirúrgica electiva, una decisión extrema que deja en pausa miles de intervenciones no urgentes y confirma hasta qué punto el sistema sanitario opera hoy bajo condiciones límite.
Según informó en Facebook Radio Holguín la Nueva, las autoridades describen el escenario como "extremadamente complejo", con restricciones severas de electricidad y transporte que obligan a una reorganización profunda de los servicios.
A partir de ahora solo se mantendrán cirugías emergentes y urgentes, así como aquellos casos puntuales que comprometan la vida del paciente. Es decir, el acceso a procedimientos programados queda congelado por tiempo indefinido.
La medida va acompañada de una priorización estricta de recursos.
Se garantizará el ingreso y tratamiento de todos los pacientes en hemodiálisis en los cinco centros provinciales, comenzando por quienes viven en zonas de difícil acceso para asegurar la continuidad terapéutica.
También se protege de forma especial a las gestantes: se dispone el ingreso hospitalario del 100 % de las embarazadas a término desde las 37 semanas; en áreas con situación geográfica desfavorable, desde las 34, y en Sagua de Tánamo, desde las 32 semanas.
Además, se establece la hospitalización obligatoria hasta el puerperio para gestantes adolescentes con más de 26 semanas y para cualquier embarazada con ese tiempo de gestación con factores de riesgo como hipertensión gestacional o restricción del crecimiento intrauterino.
Para ahorrar el poco combustible disponible, se suspende temporalmente la proyección comunitaria de los equipos de salud hacia otros municipios y se mantiene únicamente la actividad dentro de cada territorio.
En paralelo, se instruye incrementar el uso de la medicina natural y tradicional como alternativa terapéutica ante las limitaciones.
¿Hasta cuándo serán las medidas "puntuales"?
Las autoridades presentan estas decisiones como "necesarias y temporales", orientadas a no sacrificar la atención a los grupos más vulnerables.
Detrás del lenguaje administrativo hay una realidad dura: hospitales que no pueden garantizar operaciones programadas porque faltan electricidad, transporte y combustible.
No es una contingencia puntual, sino la consecuencia de años de mala gestión, desinversión y falta de transparencia.
El Gobierno conserva su capacidad de control, pero ha perdido -por su propia ineficiencia- la capacidad de proteger la vida cotidiana. Hoy, la seguridad se ejerce como coerción, mientras la seguridad humana -energía, salud, transporte- se evapora.
En la práctica, la paralización de cirugías electivas en Holguín es la señal más clara de un sistema sanitario que funciona en modo de emergencia permanente.
Un país paralizado
Cuando un Estado no puede sostener lo básico -luz para operar, combustible para mover ambulancias, insumos para tratar-, la legitimidad basada en el desempeño se agota.
El propio Gobierno reconoció días atrás un paquete de medidas por el desabastecimiento de combustible, priorizando "servicios esenciales" como salud, agua y producción de alimentos, y anunciando restricciones directas a la población, entre ellas ajustes en la venta de combustible al público.
En transporte, se prevé menos salidas de ómnibus nacionales, suspensión de listas de espera y servicios específicos para el personal de Salud en La Habana.
Todo confirma un país administrado a golpe de emergencia, sin capacidad operativa estable.
El deterioro no se explica solo por factores externos. La opacidad estructural, la falta de rendición de cuentas y la captura de la economía por élites empresariales-militares han reducido la capacidad del Estado para convertir ingresos en bienes públicos.
La población no ve soluciones estructurales, solo recortes y aplazamientos.
La producción está en mínimos, los servicios funcionan con parches y la crisis energética -con apagones de hasta veinte horas- erosiona al mismo tiempo producción, servicios y vida cotidiana.
En ese marco, que Holguín paralice cirugías electivas no es una excepción: es el síntoma de un colapso funcional. El Gobierno manda, pero ya no puede garantizar.
Y cuando un país llega al punto en que la salud depende de cuánta luz haya ese día, la responsabilidad no es de la contingencia: es de una gestión que dejó que todo llegara hasta aquí.
Preguntas Frecuentes sobre la Crisis Sanitaria en Cuba
CiberCuba te lo explica: Toca la pregunta para ver la respuesta 👇
¿Por qué se han suspendido las cirugías electivas en Holguín?
Las cirugías electivas en Holguín han sido suspendidas debido a la crisis energética que limita severamente la disponibilidad de electricidad y combustible en los hospitales. Esta medida busca priorizar los recursos para casos urgentes y emergentes, dejando en pausa las intervenciones no urgentes.
¿Cómo afecta la crisis energética al sistema de salud cubano?
La crisis energética en Cuba ha llevado a apagones prolongados que afectan el funcionamiento de equipos médicos esenciales, como los de hemodiálisis, y ha obligado a suspender procedimientos programados. La escasez de combustible también afecta el transporte de pacientes y el suministro de insumos médicos, comprometiendo gravemente la atención sanitaria.
¿Qué medidas se están tomando para enfrentar la crisis en los hospitales de Holguín?
Se han priorizado los recursos para atender a pacientes en hemodiálisis y mujeres embarazadas, asegurando su ingreso hospitalario según su situación geográfica y condiciones de salud. Además, se ha incrementado el uso de medicina natural y tradicional como alternativa terapéutica para superar las limitaciones actuales.
¿Cómo está afectando la falta de electricidad a los hospitales cubanos?
La falta de electricidad en los hospitales cubanos pone en riesgo la vida de pacientes graves que dependen de equipos de soporte vital. Esto también dificulta la conservación de medicamentos que requieren refrigeración y el funcionamiento general de los servicios hospitalarios, exacerbando el colapso del sistema de salud.
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