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La Central Termoeléctrica (CTE) Antonio Guiteras, en Matanzas, volvió a incorporarse este miércoles al Sistema Electroenergético Nacional (SEN), según informaron la Unión Eléctrica (UNE) y el canal oficialista Caribe en redes sociales.
La entrada se produce en un contexto de fuerte déficit de generación, situación crítica con el suministro de combustibles y apagones prolongados en todo el país.
De acuerdo con una actualización publicada desde la propia planta, tras concluir el proceso de enfriamiento fue posible acceder a la caldera, donde se detectó y reparó la avería que había provocado su salida reciente.
Posteriormente, se realizó una prueba neumática y, según precisaron, se preparaba la caldera para una prueba hidráulica como parte del protocolo técnico previo a la sincronización.
Más tarde, la UNE confirmó que la unidad estaba “en línea” y subiendo carga, lo que supone un alivio parcial para el frágil sistema eléctrico nacional.
Para el horario pico de esta jornada, la empresa estatal pronosticó la entrada de la Guiteras con 210 megavatios (MW), aún en proceso de arranque, así como la incorporación de la unidad 2 de la CTE de Santa Cruz con 75 MW.
Sin embargo, el panorama general sigue siendo crítico. En su nota informativa sobre el estado del SEN, la UNE reconoció que el servicio eléctrico se afectó durante las 24 horas del día anterior por déficit de capacidad y que la situación se mantuvo en la madrugada de hoy. La máxima afectación registrada fue de 1,917 MW a las 6:40 p.m.
Para este miércoles, se prevé una disponibilidad de 1,290 MW frente a una demanda máxima estimada de 3,050 MW, lo que dejaría un déficit de 1,760 MW. De mantenerse las condiciones previstas, la afectación podría alcanzar los 1,790 MW en el horario pico nocturno.
A las 6:00 a.m., la disponibilidad real del SEN era de 1,005 MW ante una demanda de 1,674 MW, con 703 MW ya afectados. Para el horario de la media se estimaba una afectación de 1,050 MW.
El parte oficial también detalló múltiples incidencias: permanecen en avería unidades en Mariel, Santa Cruz, Felton y Renté, además de la propia Guiteras durante el proceso de arranque. Otras unidades están en mantenimiento programado, mientras 401 MW se encuentran fuera de servicio por limitaciones térmicas.
Aunque la generación fotovoltaica aportó 4,349 MWh el día anterior, con una potencia máxima de 824 MW al mediodía, esta contribución resulta insuficiente para compensar el déficit estructural del sistema.
La reincorporación de la Guiteras representa un respiro momentáneo, pero la inestabilidad operativa y la elevada brecha entre oferta y demanda confirman que la crisis energética continúa golpeando con fuerza a millones de cubanos.
La Guiteras: 13 días entre mantenimiento, averías y sincronizaciones fallidas
La nueva entrada en línea de la termoeléctrica Antonio Guiteras no ocurre en un vacío operativo, sino después de casi dos semanas marcadas por salidas, defectos técnicos y reincorporaciones inestables que han evidenciado la fragilidad del principal bloque de generación térmica del país.
El 29 de enero, la central salió del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) para un mantenimiento preventivo programado de 96 horas. La Unión Eléctrica (UNE) presentó entonces la parada como parte del cronograma técnico habitual.
Sin embargo, en un sistema eléctrico con déficit estructural y apagones prolongados, incluso una salida planificada tiene impacto inmediato en la población.
Cuando se esperaba su reincorporación, el 2 de febrero se informó la detección de un nuevo defecto en la estructura conocida como la “Nodriza”, ubicada en la parte inferior de la caldera.
Una prueba hidráulica reveló el problema, obligando a trabajos complejos dentro del horno y retrasando el arranque. La situación confirmó que, más allá del mantenimiento programado, la planta arrastra deterioro acumulado.
Finalmente, el 4 de febrero la Guiteras logró sincronizar con el SEN y comenzó a generar alrededor de 100 MW, lejos de su capacidad estimada de 250 MW. Su entrada fue presentada como un alivio parcial en medio de una disponibilidad nacional muy inferior a la demanda, que en esos días superaba los 3,000 MW.
Pero la estabilidad duró poco. El 9 de febrero, apenas cinco días después de sincronizar, la unidad volvió a salir del sistema por una grieta en la caldera. La UNE no ofreció entonces plazos claros para su reincorporación, mientras el déficit eléctrico seguía creciendo.
La secuencia —mantenimiento, defecto imprevisto, sincronización parcial y nueva avería— refleja un patrón repetido en la Guiteras durante los últimos meses: cada intento de estabilización revela nuevas fallas técnicas.
En un sistema donde esta planta representa el mayor bloque unitario de generación, su inestabilidad amplifica el impacto nacional.
Por ello, la entrada anunciada hoy debe leerse dentro de este ciclo reciente de fallos y reparaciones, que mantiene en vilo la sostenibilidad operativa del SEN y condiciona directamente la intensidad de los apagones en todo el país.
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