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El portaaviones USS Gerald R. Ford (CVN-78), que hasta ahora operaba en el Caribe bajo la 4ª Flota, ha recibido la orden de trasladarse hacia Oriente Medio, según confirmó un funcionario estadounidense a Fox News.
La decisión se produce en un momento en que el presidente Donald Trump evalúa posibles acciones militares contra Irán en medio del estancamiento de las negociaciones sobre su programa nuclear.
El movimiento implica que Estados Unidos tendrá dos portaaviones y sus buques de escolta desplegados simultáneamente en la región.
El USS Abraham Lincoln y tres destructores lanzamisiles llegaron a Oriente Medio hace más de dos semanas, reforzando la presencia naval estadounidense en el área bajo el Comando Central (CENTCOM).
La salida del Gerald R. Ford marca un giro estratégico relevante. El buque —el más moderno y avanzado de la Armada estadounidense— había sido trasladado el pasado otoño desde el Mediterráneo hacia el Caribe, donde permaneció como parte del amplio despliegue militar asociado a la operación Southern Spear y a la presión ejercida contra las redes de transporte de petróleo sancionado en el hemisferio occidental.
Su presencia en aguas caribeñas fue interpretada como una señal de disuasión en un contexto de creciente tensión regional, especialmente por la cercanía a Cuba y a las rutas marítimas vinculadas al suministro energético venezolano.
Ahora, la atención estratégica se desplaza hacia Oriente Medio. Trump advirtió el jueves que, si Irán no alcanza un acuerdo con Estados Unidos respecto a su programa nuclear, las consecuencias serían “muy traumáticas”.
“Debería ocurrir rápidamente. Deberían llegar a un acuerdo muy rápido”, declaró el mandatario a la prensa tras conversaciones indirectas entre ambos países celebradas la semana pasada en Omán.
El presidente también sostuvo conversaciones con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a quien insistió en que las negociaciones con Teherán deben continuar. Netanyahu ha pedido que cualquier acuerdo incluya límites al programa de misiles balísticos iraní y el fin del apoyo a grupos como Hamás y Hezbolá.
La redistribución del Gerald R. Ford deja al Caribe sin su portaaviones más avanzado, pero confirma que Washington mantiene capacidad de proyección global, reorientando rápidamente sus principales activos navales hacia los focos de mayor tensión internacional.
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