El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió a la situación en Cuba con un tono de evidente cansancio y subrayó que lleva décadas escuchando hablar sobre la crisis en la isla. En su criterio, este es el momento de hacer un cambio para mejorar la vida de los cubanos.
“Cuba en este momento está fallando. Lo he dicho antes, estoy escuchando hablar de Cuba desde que era un niño pequeño. La gente ya quiere cambios”, afirmó ante periodistas en la Casa Blanca.
La frase, más allá de su carga política, refleja el hartazgo que el mandatario atribuye a un problema que se ha prolongado por generaciones sin resolverse.
Trump insistió en que la situación actual demuestra el agotamiento del modelo cubano y recalcó que el deseo de cambio proviene de la propia población.
En esa misma línea, describió a Cuba como “una nación fallida” que “no tiene dinero ni petróleo” y que “necesita la ayuda de Estados Unidos”. También aseguró que el secretario de Estado, Marco Rubio, “está trabajando” para lograr esos cambios.
Por su parte, el corresponsal David Alandete difundió que el presidente utilizó la expresión “toma amistosa y controlada” para definir el enfoque que adoptará su administración hacia Cuba, aunque hasta el momento no se han detallado públicamente los alcances concretos de esa iniciativa.
Las declaraciones se producen en un contexto de crisis económica y energética en Cuba, con apagones prolongados y escasez de combustible, factores que han incrementado el malestar social y la presión interna por transformaciones profundas en el país.
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