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Cuba cerró 2025 con la peor tasa de ocupación hotelera internacional de su historia reciente: apenas el 18,9%, frente al 23,0% registrado en 2024, según el informe de la ONEI sobre turismo enero-diciembre 2025. En términos prácticos, más de ocho de cada diez habitaciones de hotel permanecieron vacías durante todo el año.
El número de visitantes internacionales cayó de 2,2 millones en 2024 a 1,81 millones en 2025, una reducción del 17,8%, muy por debajo de la meta oficial de 2,6 millones que las autoridades cubanas habían fijado. Las pernoctaciones también retrocedieron, de 12,8 millones a 10,8 millones, un descenso del 15,3%. El turismo en Cuba se hundió en 2025 de forma constante a lo largo del año: en ningún mes el acumulado superó el 83% del nivel de 2024, con enero y febrero como los peores, con caídas del 24,4% y el 33,3% respectivamente.
Los mercados emisores tradicionales se hundieron de forma generalizada. Inglaterra registró la mayor caída, con un 51,4% menos de visitantes, seguida de Alemania (-49,5%), Italia (-28,8%), España (-28,5%) y Francia (-26%). Rusia, el aliado preferencial del régimen, redujo sus envíos un 29%, hasta 131.882 turistas. Estados Unidos pasó de 142.450 a 110.005 visitantes (-22,8%). Canadá, el principal mercado, aportó 754.010 turistas, pero también cayó un 12,4%. El único mercado con crecimiento relevante fue Argentina, con un alza del 13,6% hasta casi 49.500 visitantes.
Especialmente revelador fue el descenso de las visitas de la comunidad cubana en el exterior: cayeron un 22,6%, de 294.816 a 228.091 personas, con los cubanos residentes en Estados Unidos pasando de 259.258 a 197.270 (-23,9%). Cuando hasta la diáspora deja de visitar la isla, la señal es inequívoca: el país está en un estado que desalienta hasta el regreso familiar.
Los ingresos totales de las entidades turísticas cayeron de 180.078 millones a 173.078 millones de pesos (-3,9%), y los ingresos por alojamiento se desplomaron un 9%, de 50.215 millones a 45.686 millones de pesos. El inventario hotelero también se contrajo: las habitaciones-días disponibles bajaron de 32 millones a 31,4 millones, lo que indica instalaciones fuera de servicio. Esto confirma lo que ya apuntaban los datos parciales: el turismo cubano registra el peor año del que se tiene registro.
El colapso se agudizó en los primeros meses de 2026. En enero, Cuba recibió apenas 184.833 visitantes internacionales, un 9% menos que en enero de 2025, convirtiéndose en el enero con menos turistas en al menos 13 años, sin contar la pandemia. La crisis energética recrudeció el panorama: la interrupción del suministro de crudo venezolano llevó a las autoridades cubanas a emitir un aviso internacional de falta de combustible Jet A1 en todos sus aeropuertos, extendido hasta el 10 de abril de 2026. Se contabilizaron más de 1.700 vuelos cancelados, Canadá repatrió cerca de 27.900 turistas varados y Rusia evacuó unos 4.300.
Cadenas como Meliá, Iberostar, NH y Valentín cerraron temporalmente varios establecimientos. Entre ellos, el Hotel Iberostar Torre K en La Habana, cuyo cierre fue justificado escuetamente "por la situación del país". Las hoteleras españolas atrapadas en el colapso cubano enfrentan pérdidas crecientes sin perspectivas claras de recuperación.
El contraste con la tendencia global es brutal. En 2025, el turismo mundial alcanzó un récord histórico de 1.520 millones de llegadas internacionales, un 4% más que en 2024. República Dominicana recibió en enero de 2026 seis veces y media más turistas que Cuba, y México cerró 2025 con su máximo histórico de 47,8 millones de visitantes. Cuba, en cambio, pasó de 4,7 millones de visitantes en 2018 a apenas 1,8 millones en 2025, una caída del 61,7% en siete años.
El sector está dominado por GAESA, el conglomerado militar de las Fuerzas Armadas, que a través de su filial Gaviota controla 121 hoteles y 20 marinas, con trabajadores que cobran entre 11 y 16 dólares mensuales. Entre 2021 y 2023, el régimen destinó el 36% de toda la inversión estatal —unos 24.200 millones de dólares— a construir hoteles, 14 veces más de lo invertido en salud. Todo ello confirma lo que ya describía el análisis del espejismo hotelero cubano: miles de millones invertidos sin resultados. El economista Pedro Monreal lo resumió con precisión: "El turismo cubano no logra levantar cabeza".
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