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El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó ayer que sus fuerzas emplearon con éxito múltiples municiones de penetración profunda de 5.000 libras contra emplazamientos de misiles iraníes reforzados a lo largo de la costa de Irán, cerca del Estrecho de Ormuz, en el marco de la denominada Operación Furia Épica.
"Hace unas horas, las fuerzas estadounidenses emplearon con éxito varias municiones de penetración profunda de 5.000 libras contra emplazamientos de misiles iraníes reforzados a lo largo de la costa de Irán, cerca del Estrecho de Ormuz.
Los misiles de crucero antibuque iraníes en estos emplazamientos representaban un riesgo para el transporte marítimo internacional en el estrecho", señaló CENTCOM en su cuenta oficial de X, publicación que acumuló más de 2,5 millones de visualizaciones en pocas horas.
Las municiones utilizadas son las GBU-72/B, conocidas como Advanced 5K Penetrator, bombas guiadas de precisión de 2.300 kilogramos equipadas con sistema de guía GPS/INS, diseñadas específicamente para destruir búnkeres y objetivos endurecidos y profundamente enterrados.
Representan una capacidad intermedia entre las bombas convencionales de 2.000 libras y la Massive Ordnance Penetrator de 30.000 libras, y pueden ser lanzadas desde plataformas como el B-1B y el F-15E.
El ataque marca el primer uso confirmado de este tipo de munición penetradora contra los arsenales de misiles antibuque iraníes en la zona del estrecho. Irán despliega en esa costa misiles como el Noor, derivado del C-802 chino con un alcance de hasta 300 kilómetros, y el Khalij Fars, un misil balístico antibuque con alcance similar y una cabeza de guerra de 450 kilogramos, almacenados en instalaciones reforzadas y subterráneas.
La Operación Furia Épica fue iniciada el 28 de febrero a la 1:15 de la madrugada por Estados Unidos e Israel, con ataques contra más de 1.000 objetivos iraníes en las primeras 24 horas. Hasta el 16 de marzo, la operación había golpeado más de 5.000 objetivos y registrado más de 6.000 vuelos de combate.
Entre las bajas iraníes confirmadas figuran el ayatolá Alí Jamenei, el jefe de Estado Mayor Abdorrahim Musavi, el ministro de Defensa Aziz Nasirzadeh, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani, el comandante de la milicia Basij de la Guardia Revolucionaria, Gholamreza Soleimani y el comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica Mohammad Pakpur.
Irán respondió a la ofensiva con el bloqueo parcial del estrecho, reduciendo el tráfico marítimo de 153 tránsitos diarios a apenas entre 4 y 13, lo que disparó el precio del petróleo Brent por encima de los 120 dólares por barril. Al menos entre 8 y 11 buques mercantes resultaron dañados por drones y misiles iraníes desde el 2 de marzo.
El 10 de marzo, CENTCOM destruyó 16 buques iraníes minadores en la zona, y el 14 de marzo bombardeó la isla de Kharg, que gestiona el 90% de las exportaciones de crudo iraní.
El presidente Donald Trump afirmó que Estados Unidos "no necesita ayuda de nadie", tras el rechazo de la OTAN, Japón, Australia y Corea del Sur a participar en misiones de escolta conjunta en el estrecho, y señaló que no está listo para detener los ataques.
Por su parte, analistas de J.P. Morgan advirtieron que los productores de petróleo de Oriente Medio solo resistirían 25 días si el estrecho, por el que transita el 20% del petróleo mundial, se cierra por completo.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad-Bagher Ghalibaf, respondió con una declaración que resume la postura de Teherán: el Estrecho de Ormuz "no volverá a su estado prebélico".
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