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Venezuela transfirió a Cuba el equivalente a 63,800 millones de dólares en subsidios petroleros, inversiones asociadas y alivios financieros, de acuerdo con el informe Oil for Repression: The $63.8 Billion Audit of Cuba’s Intelligence Occupation in Venezuela, publicado por el Miranda Center for Democracy.
El documento publicado este miércoles sostiene que ese flujo de recursos fue el principal mecanismo de pago por una relación de intercambio en la que Caracas entregó petróleo y financiamiento mientras La Habana aportaba servicios, asesoría y estructura de inteligencia y control político.
El reporte cifra en 63,800 millones de dólares constantes de 2026 el costo total de ese esquema.
Según su desglose, de ese monto unos 57,400 millones corresponderían al valor actualizado de los envíos petroleros desde Venezuela a Cuba, mientras el resto provendría de inversiones vinculadas al marco de Petrocaribe y de operaciones de alivio de deuda.
El texto recalca que se trata de una “estimación conservadora” del drenaje financiero acumulado hacia la isla.
La investigación asegura que, en términos nominales, Venezuela habría transferido a Cuba 44,500 millones de dólares, cifra que luego ajusta por inflación hasta llevarla a 63,800 millones en dólares constantes de 2026.
En esa misma línea, afirma que el componente principal del esquema no fue el pago en efectivo, sino una “hipoteca energética” basada en petróleo subsidiado y condiciones financieras favorables para La Habana.
Un convenio de inicios de siglo
De acuerdo con el informe, el origen de esa arquitectura se remonta al Convenio Integral de Cooperación firmado en octubre de 2000 entre Hugo Chávez y Fidel Castro.
Bajo ese acuerdo, Venezuela comenzó a enviar 53,000 barriles diarios de crudo a Cuba, con cláusulas de financiamiento blando, bajos intereses y largos plazos de pago.
El documento añade que en 2004 el acuerdo fue renovado, manteniendo esa base de suministro y fijando un precio mínimo garantizado de 27 dólares por barril para proteger a Cuba de las alzas del mercado internacional.
El informe sostiene además que entre 2005 y 2012 los envíos aumentaron de forma significativa, hasta alcanzar un pico de 115,000 barriles diarios en 2008 y un promedio cercano a 105,000 barriles diarios hasta 2012.
A partir de 2013, los despachos comenzaron a descender por la caída de la producción de PDVSA y el deterioro del sistema refinador venezolano.
El texto señala que en 2016 los embarques rondaban los 69,000 barriles diarios, en 2017 unos 55,000 y en 2024 el promedio habría sido de 32,000, con una recuperación a 52,000 barriles diarios en 2025.
Para sustentar esos cálculos, el reporte afirma haber reconstruido el valor de los envíos con base en datos históricos del U.S. Cuba Trade and Economic Council, además de información de la OPEP, PDVSA y fuentes periodísticas especializadas sobre exportaciones, movimientos de tanqueros y tendencias del mercado petrolero.
En la tabla incluida en el documento, el total nominal de los envíos aparece en 40,000 millones de dólares y su valor actualizado en 57,400 millones.
Inversiones bajo Petrocaribe
El estudio agrega que la factura es mayor cuando se incorporan proyectos de infraestructura y operaciones financieras bajo el paraguas de Petrocaribe.
Como ejemplo, menciona tres proyectos reportados en Cuba en 2009, en los que Venezuela habría invertido 3,759 millones de dólares nominales, equivalentes a 5,750 millones en dólares constantes de 2026.
También incluye operaciones de alivio de deuda en 2005 y 2006, entre ellas la compra de deudas de refinerías cubanas por más de 80 millones de dólares nominales, que el informe actualiza a más de 130 millones en valores actuales.
Más allá de la cifra, el núcleo político del informe es que ese intercambio no habría sido solo económico.
El documento describe el modelo como “Oil for Repression” y sostiene que el petróleo venezolano financió una estructura de inteligencia y seguridad de influencia cubana dentro del aparato estatal de Venezuela.
En particular, atribuye un papel central al llamado Grupo de Coordinación y Enlace, conocido como GRUCE, al que define como un nodo de inteligencia cubano insertado en la arquitectura de seguridad venezolana.
Injerencia cubana
Según el texto, el punto de inflexión se produjo entre 2007 y 2008, después de la derrota de Chávez en el referendo constitucional.
El informe afirma que en mayo de 2008 se firmaron acuerdos reservados entre los ministerios de Defensa de ambos países que permitieron a Cuba reestructurar segmentos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, entrenar agentes de inteligencia venezolanos en La Habana, rediseñar misiones de inteligencia militar y establecer formalmente el GRUCE con ocho “especialistas militares” cubanos.
El documento también vincula esa influencia con cambios institucionales en los servicios de inteligencia venezolanos.
Sostiene que la ley de inteligencia de 2008, conocida por sus críticos como “Ley Sapo”, buscó fusionar inteligencia civil, militar y social bajo control político directo, replicando elementos del modelo cubano de vigilancia.
Añade que, aunque esa norma fue suspendida tras el rechazo de juristas, medios y organizaciones de derechos humanos, muchos de sus principios habrían persistido en la práctica a través de la reorganización institucional y la normalización de la vigilancia social.
En ese mismo proceso, el informe ubica la creación del SEBIN en 2008 y la transformación de la DIM en DGCIM en 2011 como parte de una reingeniería orientada menos a la seguridad pública y más a la preservación del poder político.
El reporte afirma que el SEBIN pasó a priorizar la inteligencia política y el control preventivo de la disidencia, mientras la DGCIM reorientó su misión hacia la vigilancia interna de oficiales, la infiltración de unidades y la neutralización de conspiraciones dentro del estamento militar.
La investigación apoya parte de su argumentación sobre represión en reportes de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU para Venezuela.
Cita que SEBIN y DGCIM ejecutaron detenciones ilegales, torturas y otros tratos crueles contra opositores reales o percibidos y sus familiares. También menciona más de 18,000 arrestos políticos acumulados desde 2014 y un repunte cercano a 2,000 detenidos políticos en 2024, según referencias recogidas en el propio informe.
El reporte dedica además varias secciones a describir patrones de tortura, mecanismos de control social y el impacto del miedo institucionalizado en la sociedad venezolana.
Preguntas Frecuentes sobre la Relación Petrolera entre Venezuela y Cuba
CiberCuba te lo explica: Toca la pregunta para ver la respuesta 👇
¿Cuánto dinero ha transferido Venezuela a Cuba en subsidios petroleros?
Venezuela ha transferido a Cuba un total de 63,800 millones de dólares en subsidios petroleros, inversiones y alivios financieros, según un informe del Miranda Center for Democracy.
¿Qué impacto tiene el fin del suministro petrolero venezolano en Cuba?
El fin del suministro petrolero venezolano ha causado una crisis alimentaria en Cuba, con apagones prolongados y parálisis en la agricultura e industria alimentaria. La pérdida del apoyo petrolero venezolano amenaza con convertirse en una hambruna, afectando gravemente la seguridad alimentaria de la isla.
¿Cómo ha influido Cuba en el aparato de seguridad de Venezuela?
Cuba ha desempeñado un papel central en la estructura de inteligencia y seguridad de Venezuela, financiada por el petróleo venezolano. Este apoyo facilitó la represión de la disidencia y la vigilancia interna en Venezuela.
¿Cuál es la situación actual de la reventa de petróleo por parte de Cuba?
Según un funcionario estadounidense, Cuba habría revendido el 60% del petróleo que recibió de Venezuela entre 2024 y 2025, enviándolo a Asia para obtener divisas, mientras el pueblo cubano sufre una grave crisis energética y económica.
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