El régimen cubano aseguró este viernes que no negociará con Estados Unidos ningún cambio en su sistema político ni la salida de dirigentes como Miguel Díaz-Canel, en medio de especulaciones sobre posibles conversaciones bilaterales.
El viceministro de Asuntos Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, aseguró a la prensa acreditada en la isla que “el sistema político cubano no es objeto de negociación”, y subrayó que tampoco lo son los cargos del Gobierno, incluido el presidente.
“Puedo confirmar categóricamente que el sistema político cubano no es objeto de negociación, ni por supuesto el presidente ni ningún cargo del Gobierno es objeto de negociación, ni con Estados Unidos ni con ningún otro país”, declaró en conferencia de prensa.
El funcionario calificó como “totalmente inaceptable” cualquier intento de condicionar la soberanía del país o de influir en su estructura política, en respuesta a versiones difundidas en medios internacionales, incluido The New York Times, sobre posibles exigencias de Washington en ese sentido.
No obstante, De Cossío reiteró que La Habana mantiene su disposición al diálogo con EE.UU. en asuntos de interés mutuo, como la cooperación frente al narcotráfico y el crimen organizado, aunque reconoció que las conversaciones se manejan con “discreción” debido a su carácter sensible.
Según el diplomático, el Gobierno cubano considera que, pese a las profundas diferencias bilaterales, es posible sostener una relación “respetuosa” con Washington y que el diálogo sigue siendo la única vía para abordar los desacuerdos.
Las declaraciones se producen en un contexto de versiones contrapuestas sobre contactos entre ambos países.
Medios estadounidenses habían señalado recientemente que la administración del presidente Donald Trump evaluaría cambios en el liderazgo cubano como parte de un eventual entendimiento, afirmaciones que han sido negadas por la Casa Blanca y el secretario de Estado, Marco Rubio.
Por su parte, Díaz-Canel reaccionó en días recientes a comentarios de Trump sobre Cuba, asegurando que cualquier intento de intervención encontraría resistencia dentro de la isla.
El cruce de declaraciones refleja el aumento de la tensión política en torno a Cuba, en un momento marcado por la crisis interna y la presión internacional sobre el régimen.
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