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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a utilizar el voto por correo en Florida, el mismo mecanismo que durante años ha calificado como fraudulento, en una nueva muestra de contradicción entre su discurso político y su práctica personal.
Según registros oficiales del condado de Palm Beach, el mandatario envió su papeleta para las elecciones especiales estatales celebradas este martes, y su voto ya fue recibido y contabilizado por las autoridades electorales.
Lo hizo desde su residencia en Mar-a-Lago, en el sur de Florida, donde estuvo durante el fin de semana previo a la votación.
El gesto contrasta con sus declaraciones públicas más recientes. Apenas un día antes, Trump insistía en su rechazo frontal a este sistema.
"El voto por correo es sinónimo de fraude electoral por correo… yo lo llamo fraude electoral por correo, y tenemos que hacer algo al respecto", afirmó durante un acto en Memphis.
No es una postura nueva.
Desde hace años, y especialmente tras su derrota en las elecciones presidenciales de 2020, el mandatario ha convertido el voto por correo en uno de sus principales blancos políticos, calificándolo repetidamente como "fraudulento" y "corrupto hasta la médula".
Sin embargo, esta no es la primera vez que él mismo recurre a este método: también votó por correo en 2020, alegando entonces que no podía desplazarse para votar en persona.
Una práctica que contradice su discurso
La Casa Blanca intentó restar importancia a la aparente incoherencia.
La portavoz presidencial, Olivia Wales, aseguró que el caso de Trump no entra en contradicción con su agenda política, al tratarse de una situación individual.
"Como ha dicho el presidente Trump, la Ley SAVE America tiene excepciones de sentido común para que los estadounidenses utilicen el voto por correo en casos de enfermedad, discapacidad, servicio militar o viajes", explicó, según reseñó la agencia AP.
No obstante, insistió en que "no se debería permitir el voto universal por correo porque es altamente susceptible al fraude".
Wales también justificó el caso concreto del mandatario.
"Como todos saben, el presidente reside en Palm Beach y participa en las elecciones de Florida, pero obviamente vive principalmente en la Casa Blanca en Washington, D.C. Esto no tiene importancia", aseveró.
Pese a estas explicaciones, la contradicción persiste: Trump ha intensificado en las últimas semanas su presión para restringir el voto por correo a nivel nacional, mientras continúa utilizándolo cuando le resulta conveniente.
El trasfondo político: Una ley clave en disputa
El voto por correo se ha convertido nuevamente en un eje central del debate político en Estados Unidos.
Trump impulsa con fuerza la llamada Ley SAVE America, una propuesta legislativa que endurecería los requisitos para votar en elecciones federales, incluyendo la exigencia de prueba de ciudadanía.
El propio mandatario ha calificado esta iniciativa como el "asunto más importante" en Washington, incluso por encima de otros temas internacionales.
Además, ha insistido en que el voto por correo debería limitarse únicamente a casos excepcionales como "ENFERMEDAD, DISCAPACIDAD, SERVICIO MILITAR O VIAJES".
Sin embargo, la propuesta enfrenta una fuerte oposición demócrata, que advierte que podría excluir del sistema electoral a amplios sectores de la población.
En un Senado dividido, sus posibilidades de aprobación son inciertas.
Un discurso sin respaldo en los datos
Las afirmaciones de Trump sobre un supuesto fraude generalizado tampoco encuentran respaldo en la evidencia disponible.
Un informe de la Brookings Institution publicado en 2025 estimó que los casos de fraude en el voto por correo representan apenas el 0,000043 % del total; es decir, aproximadamente cuatro casos por cada 10 millones de votos emitidos.
A pesar de ello, el presidente ha mantenido su narrativa, llegando a afirmar recientemente que Estados Unidos es "el único país del mundo" que utiliza este sistema, una declaración desmentida por organismos internacionales que documentan su uso en decenas de democracias.
Elecciones locales bajo la lupa nacional
El voto de Trump se produjo en el contexto de unas elecciones especiales en Florida para cubrir escaños vacantes en la legislatura estatal, incluyendo uno en el distrito que abarca su residencia en Mar-a-Lago.
En esa contienda, el presidente expresó su respaldo al candidato republicano Jon Maples frente a la demócrata Emily Gregory.
Aunque se trata de una elección local, el episodio vuelve a situar el debate sobre el voto por correo en el centro de la política estadounidense, especialmente de cara a las próximas elecciones de medio mandato.
Mientras Trump redobla su ofensiva contra este sistema, su decisión de volver a utilizarlo deja al descubierto una contradicción difícil de ignorar: la distancia entre el discurso de fraude que promueve públicamente y la práctica electoral que sigue empleando en privado.
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