El alto poder del régimen cubano retiene a Miguel Díaz-Canel y a Manuel Marrero en La Habana, alejados de los escenarios internacionales y hablando de la defensa de la soberanía, mientras el viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga gana visibilidad fuera de la isla.
Este 27 de marzo, el también ministro de Comercio Exterior representó a Cuba en el Consejo Intergubernamental Euroasiático, celebrado en Shymkent, Kazajistán, donde intervino ante jefes de Gobierno y delegaciones de varios países.
No se trata de un viaje protocolar más. La presencia de Pérez-Oliva en este foro refuerza su perfil como figura en ascenso dentro del régimen, en un momento en que aumentan las presiones externas y el desgaste interno del gobierno cubano.
Su intervención estuvo centrada en proyectar a Cuba como socio económico y en captar apoyo en medio de una crisis profunda que atraviesa el país, marcada por la presión desde Estados Unidos, gobierno con el que mantienen conversaciones sobre asuntos bilaterales que podrían definir el futuro del país.
“Reafirmamos la disposición de trabajar de conjunto para contribuir, como país observador, al fortalecimiento de la Unión Económica Euroasiática”, afirmó el funcionario, marcando el interés de La Habana en consolidar su relación con este bloque liderado por aliados de Rusia.
La Unión Económica Euroasiática (UEEA) está integrada por cinco Estados miembros, que son Rusia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Armenia. Son gobiernos fuertes en sectores como la energía y la industria.
Durante su discurso, insistió en la necesidad de pasar de las declaraciones a los hechos: “Se impone dar paso a una nueva etapa de concreción e implementación de proyectos conjuntos”.
En esa línea, promovió áreas como la energía, la industria biofarmacéutica, la seguridad alimentaria y el desarrollo del hub logístico del Mariel como puerta de entrada a América Latina.
La importancia de esta reunión: proyección internacional y rol en la transición
La participación de Pérez-Oliva en Kazajistán tiene una lectura que va más allá de lo económico. Este tipo de espacios lo posiciona como interlocutor del régimen ante actores internacionales, en contraste con un Díaz-Canel cada vez más relegado a la gestión interna y al desgaste político.
En 2024, el primer ministro cubano Manuel Marrero Cruz, participó por vía online, en la reunión del Consejo Intergubernamental Euroasiático, donde pidió que se incrementen los negocios con Cuba.
En 2025, aseguró al Consejo Intergubernamental Económico Euroasiático, también en un mensaje desde Cuba, que el gobierno de la isla mantiene la firme decisión de consolidarse como centro logístico para las mercancías de la UEE, con la intención de distribuir productos hacia América Latina y el Caribe.

El viaje de Pérez-Oliva y su discurso, demuestran el intento de posicionar a Cuba como pieza útil en el tablero global.
“Se requiere una visión más integral y estratégica del papel que puede jugar Cuba como socio extra regional”, dijo Pérez-Oliva.
Sin embargo, entre líneas también aflora la crisis en Cuba. El viceprimer ministro reconoció “una situación difícil en la economía, especialmente en la disponibilidad de combustibles”, una admisión que refleja el impacto real de la escasez de petróleo en el país.
Al mismo tiempo, trató de enviar señales de apertura controlada al hablar de proyectos “financieramente sostenibles” y de “alto contenido tecnológico”, así como del interés en la transformación digital y la inteligencia artificial.
Todo esto contribuye a construir la imagen de líder con perfil técnico, capacidad de negociación y proyección internacional, justo en un momento en que el régimen necesita nuevas caras para sostenerse.
Presión de EE. UU. y reconfiguración del poder en Cuba
La intervención también estuvo marcada por el tono político habitual del régimen, aunque con un objetivo claro que es cohesionar apoyos fuera del eje occidental.
Pérez-Oliva acusó a Washington de haber “recrudecido a niveles extremos su política de bloqueo” y advirtió que Trump pretende “derrocar a la revolución cubana”. Además, condenó “la agresión de EE.UU. e Israel contra la República Islámica de Irán”.
Pese a esa parte de su discurso, el mensaje de fondo apunta a otra realidad. El régimen necesita aliados, inversión y oxígeno económico con urgencia y para lograrlo comienza a mover figuras como Pérez-Oliva en el escenario internacional.
Sobrino-nieto de Fidel y Raúl Castro, con experiencia dentro del entramado económico de GAESA y un perfil menos desgastado que otros dirigentes, el viceprimer ministro se proyecta como una figura clave en el actual momento político.
Su presencia en Kazajistán no solo responde a la agenda económica, sino también a una estrategia de posicionamiento político.
En medio de la presión de la administración de Donald Trump y las negociaciones en curso con Washington, el contraste es cada vez más evidente: mientras Díaz-Canel pierde protagonismo, Pérez-Oliva comienza a ocupar espacios que apuntan a un posible rediseño del poder en Cuba.
Preguntas frecuentes sobre la situación política y económica en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué Miguel Díaz-Canel ha perdido protagonismo en el escenario internacional?
Miguel Díaz-Canel ha sido relegado a la gestión interna en Cuba mientras figuras como Óscar Pérez-Oliva Fraga ganan visibilidad internacional. La presión externa y el desgaste interno han motivado que el régimen cubano promueva nuevas caras que representen al país en foros internacionales, mientras Díaz-Canel se enfoca en asuntos internos en un contexto de crisis política y económica.
¿Quién es Óscar Pérez-Oliva Fraga y por qué es relevante para Cuba?
Óscar Pérez-Oliva Fraga es el viceprimer ministro de Cuba y sobrino-nieto de Fidel y Raúl Castro. Su relevancia radica en su creciente protagonismo dentro del régimen cubano como un posible interlocutor con actores internacionales en un momento de crisis. Se le considera un tecnócrata con capacidad para negociar y proyectar a Cuba en el ámbito global, en un rol similar al de Delcy Rodríguez en Venezuela.
¿Qué papel juega Cuba en el Consejo Intergubernamental Euroasiático?
Cuba busca consolidarse como socio económico en el Consejo Intergubernamental Euroasiático, mostrando interés en áreas como la energía, la biofarmacéutica, y el desarrollo del hub logístico del Mariel. El objetivo es atraer inversiones y apoyo en medio de una profunda crisis económica, presentando a Cuba como una pieza útil en el tablero global, especialmente en relaciones con países aliados de Rusia.
¿Qué cambios económicos está promoviendo Cuba en el contexto actual?
Cuba está promoviendo una apertura económica que permitiría a ciudadanos cubanos residentes en el extranjero invertir en el sector privado y ser propietarios de negocios en la isla. Este cambio busca atraer capital extranjero para revitalizar la economía en sectores estratégicos, como infraestructura y energía, en un momento de crisis energética y presión internacional.
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