Estabilidad en máximos: El dólar se congela en Cuba en medio de incertidumbre económica y tensión política



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El mercado informal de divisas en Cuba atraviesa una fase de aparente calma que, lejos de reflejar una mejora económica, evidencia un equilibrio frágil en niveles históricamente altos.

En los últimos días, el dólar se ha mantenido en 515 CUP y el euro en 580 CUP, mientras la MLC continúa siendo la única moneda con movimientos visibles.

Esta estabilidad configura lo que analistas describen como una “meseta alta”: un punto en el que la oferta y la demanda se equilibran, pero bajo condiciones de crisis.

El peso cubano no logra recuperarse, pero tampoco hay mucho margen para nuevas subidas sostenidas debido a la limitada capacidad de compra de la población.

Uno de los factores clave es la falta de liquidez en pesos. Con salarios bajos y una inflación persistente, muchos cubanos no pueden acceder a divisas a precios cada vez más elevados, lo que reduce la presión alcista sobre el mercado.

Sin embargo, el comportamiento actual no puede explicarse únicamente por variables económicas. A esta aparente estabilidad se suma un elemento determinante: la incertidumbre política y geopolítica.

La reciente captura de Nicolás Maduro y el nuevo escenario en Venezuela han impactado directamente en la percepción de estabilidad del régimen cubano, tradicional aliado del chavismo.

A esto se añaden las declaraciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, que apuntan a una posible transición en Cuba, en el marco de una política más agresiva de Washington hacia La Habana.

Este contexto genera un doble efecto en el mercado cambiario. Por un lado, refuerza la demanda de divisas como refugio ante la incertidumbre. Por otro, frena operaciones ante la expectativa de posibles cambios políticos o económicos, lo que contribuye a la actual parálisis.

En este escenario, la MLC actúa como un indicador más dinámico, con subidas y bajadas vinculadas al consumo interno y la disponibilidad de productos en tiendas estatales, a diferencia del dólar y el euro, más ligados al ahorro y la protección de valor.

En conjunto, la estabilidad actual no es señal de mejora, sino de agotamiento. El mercado no baja porque el peso sigue débil, pero tampoco sube porque la población ha alcanzado un límite en su capacidad de compra, en medio de una incertidumbre que ya no es solo económica, sino también política.

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