Apagones. Escasez de alimentos. Falta de transporte. Ausencia de agua. Miseria. Dirigentes que engordan. Pueblo que adelgaza. Discursos políticos insufribles. País en crisis. Profunda crisis. Crisis sin fondo…
Sí, sí, sí, todo eso es cierto… pero, Farándula, lo que nadie le quita al cubano, ni ayer, ni hoy, ni aunque pasen mil años, es el deseo de reírse, la capacidad de chotear y transformar en buen humor sus penas más duras, para así, seguir "guapeando".
Que lo diga si no Mario Sardiñas, el popular Chequera, que volvió a meter “ricurancia y gozancia”, con uno de sus videos en redes.
“¡Nuevo negocio de Chequera!”, anuncia el reel, y aparece el simpático personaje, cargado con la indumentaria de uno de los tantos vendedores ambulantes que luchan la vida en las calles de la Isla.
“¡Escobas plásticas, haraganes, palillos de tender, interruptores eléééééctricoooos!”, anuncia el Cheque-negociante. Y cuando una voz en off le solicita ver los interruptores, se apura a sacar de su mochila una cazuela metálica.
“¡Puro, pero eso es un caldero!”, reclama asombrado el presunto comprador. Rápido, como un corrientazo, el Cheque responde: “Pipo, tócalo pa’ que tú veas como viene la corriente…”. Y se va, con su típico tumba’o al tiempo que sigue pregonando: “Vamos, arriba, que se acaban”...
Porque, claro, cuando a la gente no le queda más recurso que sonar las cacerolas, y hacer del Vedado, de La Güinera, de Habana del Este u otras zonas de La Habana, o de Morón, en Ciego de Ávila, y de localidades en otras provincias, una sinfonía caótica de golpes metálicos y reclamos bien calientes para que pongan la electricidad luego de apagones de 20, 30, 40 horas… Cuando sucede esto, y el Gobierno y las fuerzas represivas saben que los calderos iracundos de hoy podrían ser las oficinas del PCC quemadas de mañana y, se apuran a calmar con unas horas de corriente el hastío acumulado; cuando todo eso sucede y entre golpe al caldero y golpes de la represión la gente sobrevive, o sobremuere, entonces está claro dónde quedan los interruptores eléctricos.
Y en la esquina de cualquier barrio, con la pinta jodedora y filosa de Chequera, quizá se multiplican los vendedores de interruptores; y, lo que es mejor, los compradores dispuestos a usarlos.
A ver si de una vez los que deberían garantizar la electricidad abandonan su programa humorístico "Vivir del cuento".
Preguntas frecuentes sobre la crisis energética y el humor en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es el motivo principal de los cacerolazos en Cuba?
Los cacerolazos en Cuba son una forma de protesta que surge principalmente debido a los prolongados apagones que afectan al país. La población utiliza estos ruidos metálicos para expresar su descontento con la crisis energética que sufren diariamente. La falta de electricidad, junto con otras carencias de servicios básicos, ha generado un creciente malestar social y político.
¿Cómo utiliza el humor el personaje de Chequera para abordar la crisis en Cuba?
Chequera, interpretado por Mario Sardiñas, utiliza el humor para transformar las dificultades cotidianas en risas, reflejando la capacidad de los cubanos para encontrar alivio a través de la comedia. En sus videos, convierte temas como los apagones en situaciones jocosas, como mostrar un caldero como "interruptor eléctrico" para resaltar la ironía de la situación energética en la isla.
¿Qué impacto tienen los apagones en la vida diaria de los cubanos?
Los apagones afectan gravemente la vida diaria de los cubanos. La falta de electricidad interrumpe el suministro de agua, el transporte y la conservación de alimentos. Además, genera un ambiente de frustración y descontento que se refleja en las crecientes protestas y cacerolazos por todo el país.
¿Qué simboliza el contraste entre los hoteles iluminados y la situación de los cubanos?
El contraste entre los hoteles iluminados y la oscuridad en los hogares cubanos simboliza la desigualdad y las prioridades del régimen cubano. Mientras el sector turístico, controlado por el aparato militar, goza de suministro eléctrico estable, la población sufre apagones masivos que afectan su calidad de vida.
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