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En medio de una crisis visible en cada esquina del país, con montañas de basura acumulándose en calles, solares y avenidas, el oficialismo cubano ha comenzado a presentar el problema como una posible fuente de ingresos para la economía nacional.
Así quedó reflejado en un programa televisivo cuya transcripción fue publicada por el medio estatal Cubadebate, donde varios funcionarios defendieron la idea de convertir los desechos en un recurso estratégico.
El programa "Cuadrando la Caja", emitido el 22 de marzo por Canal Caribe, reunió a tres funcionarios para debatir cómo convertir los residuos sólidos urbanos en fuente de divisas.
Durante el espacio, el conductor introdujo el tema con una visión que intenta cambiar el enfoque del problema: "Más allá del cuestionamiento de por qué está allí, también deberíamos preguntarnos por qué y qué deberíamos hacer con esos desechos sólidos y cuánto pierde la economía cubana al no reutilizarlos".
Odalys Goicoechea, directora general de Medio Ambiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), señaló que el lenguaje debe cambiar, evitar términos como "basura" o "desechos" y emplear los de "residuos sólidos urbanos".
No obstante, tuvo que admitir el aumento de lo vertederos en las calles. "Para nadie es un secreto que estas acumulaciones microvertederos que tenemos, ya no tan micros, son mega vertederos que estamos teniendo fundamentalmente en nuestras ciudades, como es el caso de La Habana, pues tienen un impacto directo a la salud de la población", dijo.
A pesar de ese reconocimiento, la funcionaria defendió que en los cúmulos de desperdicios hay un potencial económico desaprovechado.
Según explicó, la estrategia pasa por reincorporar esos materiales a procesos productivos y "alargar la vida útil de los mismos", con impacto tanto ambiental como económico.
En esa misma línea, el decano de la Facultad de Ingeniería Mecánica de la CUJAE, Deny Oliva, planteó que el país debe transformar el modelo actual hacia uno basado en la recuperación de materiales y la economía circular.
Según argumentó, Cuba ha "enterrado" durante décadas recursos valiosos en vertederos, lo que representa una pérdida económica significativa.
El académico insistió en la necesidad de cambios legales, incentivos económicos y mayor participación de actores privados, económicos y comunitarios para impulsar el reciclaje.
"Detrás de los residuos sólidos urbanos hay un valor escondido, contenido, y que hay que extraerlo", sostuvo.
Isabel Cristina Alfonso González, del Grupo Empresarial de Reciclaje, ofreció cifras para respaldar esta visión. "El año pasado a través del grupo se exportaron alrededor de 50 millones de dólares", detalló.
Además, señaló que el 90 % de los materiales recuperados se destina a la economía nacional, contribuyendo a sustituir importaciones en sectores como la construcción, la salud y el turismo.
La directiva defendió la necesidad de que la población participe en la clasificación de los residuos desde el origen. "El que genera el residuo es el responsable de cuidarlo y almacenarlo", afirmó, y propuso que en las casas se separen materiales como plásticos, envases y cartón para llevarlos a puntos de reciclaje.
Todos esos planteamientos chocan con un problema estructural más profundo: la incapacidad del sistema para garantizar algo tan básico como la recogida sistemática de los desechos.
En numerosas ciudades, especialmente en La Habana, los vertederos improvisados han dejado de ser pequeños focos para convertirse en grandes acumulaciones de basura a cielo abierto.
El olor a descomposición, la proliferación de moscas y la presencia constante de roedores han configurado una crisis sanitaria que afecta directamente la salud pública.
El discurso oficial evita profundizar en las causas de fondo del problema. El régimen suele atribuir la crisis a factores externos como las sanciones de Estados Unidos o la caída en el suministro de combustible, pero la acumulación de basura en Cuba no es un fenómeno reciente. Durante décadas, la falta de inversión en infraestructura, la obsolescencia del parque automotor y la ineficiencia en la gestión pública han impedido una solución sostenible.
En ese contexto, trasladar parte de la responsabilidad hacia la población -instándola a clasificar residuos en origen o a participar activamente en el reciclaje- resulta difícil de sostener cuando no existen condiciones mínimas para ello.
La mayoría de los ciudadanos enfrentan una crisis cotidiana marcada por la escasez de alimentos, medicamentos y servicios básicos, lo que hace que estas propuestas resulten alejadas de sus prioridades más urgentes.
La escasez de contenedores, la irregularidad en la recogida y la falta de un sistema funcional hacen que estas propuestas se perciban más como aspiraciones teóricas que como soluciones reales.
En ese escenario, la idea de convertir los desechos en una "oportunidad económica" puede parecer desconectada de la urgencia cotidiana de una población que, más que planes de reciclaje, reclama un servicio eficiente que simplemente retire la basura de las calles.
Mientras tanto, la crisis sigue agravándose. Las montañas de basura continúan creciendo en barrios y avenidas, convertidas en símbolo visible de un sistema que no logra responder a necesidades básicas.
La ineficiencia del parque automotor, la falta de inversión en infraestructura y el déficit crónico de contenedores -La Habana necesita entre 20,000 y 30,000, pero solo cuenta con 10,000- han impedido una solución sostenible mucho antes de la crisis energética actual.
En febrero de este año, solo 44 de 106 camiones de basura operaban en la capital, paralizados por la escasez de diésel.
La acumulación de desechos impacta directamente la calidad de vida de los cubanos: vecinos desesperados han optado por quemar la basura acumulada, generando humo tóxico y riesgos respiratorios, La empresa estatal de telecomunicaciones ETECSA emitió alertas por daños a su infraestructura causados por esos incendios.
En septiembre de 2025, el ministro del propio CITMA, Armando Rodríguez Batista, admitió que la basura no está contenida: está regada por toda La Habana, y en diciembre el primer ministro Manuel Marrero reconoció el fracaso de las instituciones ante la crisis.
El discurso oficial intenta reencuadrar una crisis sanitaria como oportunidad económica, pero para la población cubana las promesas del régimen son otra señal de su desconexión con la realidad: mientras los funcionarios debaten cómo convertir la basura en riqueza, los cubanos siguen conviviendo con las montañas de desechos como símbolo más visible del colapso del Estado.
Marrero reconoció el 12 de marzo que "perdimos la pelea", apenas días antes de que el programa televisivo presentara esos mismos desechos como una gran "oportunidad estratégica".
Preguntas frecuentes sobre la crisis de la basura en Cuba y su potencial económico
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué el gobierno cubano ve la basura como una oportunidad económica?
El gobierno cubano considera que los residuos sólidos urbanos tienen un potencial económico desaprovechado. La estrategia es reincorporar estos materiales a procesos productivos y alargar su vida útil, lo que tendría un impacto tanto ambiental como económico. Sin embargo, este enfoque choca con la realidad estructural del país, que enfrenta una grave crisis de gestión de residuos.
¿Cuál es la situación actual de la recogida de basura en Cuba?
La recogida de basura en Cuba, especialmente en La Habana, está colapsada. El país enfrenta una crisis sanitaria con montañas de desechos acumulados en las calles, lo que genera un impacto directo en la salud pública. La falta de inversión en infraestructura, la escasez de combustible y la ineficiencia en la gestión pública han impedido una solución sostenible.
¿Cuáles son las causas de la crisis de basura en Cuba?
Las causas de la crisis de basura en Cuba incluyen la falta de inversión en infraestructura, la obsolescencia del parque automotor y la ineficiencia en la gestión pública. Además, la escasez de combustible y el déficit de contenedores agravan la situación, dejando a La Habana y otras ciudades con grandes acumulaciones de desechos.
¿Qué medidas propone el gobierno para mejorar la gestión de residuos en Cuba?
El gobierno cubano propone transformar el modelo actual hacia uno basado en la recuperación de materiales y la economía circular. Se plantea la necesidad de cambios legales, incentivos económicos y mayor participación de actores privados, económicos y comunitarios para impulsar el reciclaje. Sin embargo, estas propuestas se perciben como aspiraciones teóricas debido a la falta de condiciones mínimas para su implementación efectiva.
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