Un día como hoy, 2 de abril de 1906, nacía en La Habana Enrique Arredondo, el actor que haría reír a varias generaciones de cubanos y que la memoria popular inmortalizó con el nombre de su personaje más querido: Bernabé.
Creció en un barrio humilde de la capital, en el seno de una familia de condición económica muy modesta, donde las penurias se resistían a base de choteo y carcajadas. Antes de pisar un escenario trabajó como mensajero, vendedor de naranjas, fundidor y planchador en una fábrica de zapatos.
Fue en 1921 cuando su vida cambió para siempre. Al ver actuar a Arquímedes Pous, el "negrito" por excelencia del teatro vernáculo cubano, el joven Arredondo supo que ese era su camino. Dos años después, con apenas 17 años, comenzó a interpretar ese mismo personaje clásico en distintas compañías teatrales, recorriendo la isla de punta a punta.
En 1934 asumió uno de los retos más tensos de su carrera: sustituir a Sergio Acebal, quien había encarnado al Negrito durante 22 años con un éxito descomunal. Arredondo no solo estuvo a la altura, sino que triunfó. En 1940 fundó su propia compañía y viajó a México, Puerto Rico y Tampa, donde el público lo llevó en hombros tras su primera función.
Cuando llegó a la televisión, Arredondo encontró el escenario definitivo para su genio. En el programa San Nicolás del Peladero dio vida a Cheo Malanga, un "guapo" de la República Neocolonial: bravucón tarifado que cobraba por galletazos y puñaladas, pero que en el fondo era un cobarde redomado, pendenciero y alardoso, incapaz de enfrentar ningún peligro real y que vivía del cuento. Junto al gran Germán Pinelli, las escenas de Cheo Malanga se convirtieron en momentos memorables de la televisión cubana.
Pero fue en 1969, al incorporarse al elenco de Detrás de la Fachada, cuando creó a Bernabé, el personaje que lo inmortalizó. Sus frases se instalaron en el habla popular de los cubanos: No pué seee, No mentira, tú me está engañando.
Archivado en:
