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Daisy Ortega, hermana de Juan Carlos González Marcos —el hombre que se convirtió en símbolo del hambre en la isla con su grito de “¡jamaaaa!”—, compartió un mensaje cargado de emociones en el que dio gracias a quienes acompañaron a su familia en estos días difíciles.
“Mil gracias a todos”, escribió al cierre de una publicación en la que decidió despedirse públicamente de su hermano y, al mismo tiempo, pedir que lo recuerden más allá de su deterioro en los últimos años.
En el texto, Ortega dejó ver a un Pánfilo distinto al personaje viral: un hombre cercano, querido en su barrio, capaz de tender la mano incluso en medio de sus propias dificultades.
Recordó, por ejemplo, un episodio ocurrido poco antes de su muerte, cuando él mismo la impulsó a consolar a una joven que lloraba sola junto al cuerpo de su madre en un hospital. Para ella, ese gesto resume quién era realmente.
“Ese adicto, ese borracho o como le quieran llamar… era el más bondadoso”, afirmó, reivindicando su lado humano frente a las etiquetas que lo acompañaron durante años.
La hermana también destacó que, pese a todo, nunca les falló a los suyos cuando más lo necesitaron. “Nunca nos faltó en un hospital, siempre ahí”, escribió.
Según su testimonio, el velorio y entierro transcurrieron sin apuros, rodeados de vecinos, amigos y personas del barrio —jóvenes, ancianos y también quienes compartían con él desde la marginalidad— que no quisieron dejarlo solo en su despedida.
El mensaje cierra con una mezcla de gratitud y despedida: agradecimiento por las muestras de cariño dentro y fuera de las redes, y un último adiós íntimo: “Descansa en paz, ‘Pa’”.
La muerte de Pánfilo, confirmada por su propia familia, ha generado múltiples reacciones entre cubanos que durante años lo vieron como algo más que un personaje viral.
Su figura —marcada por la pobreza, el alcohol y la crudeza de la vida en la isla— terminó convirtiéndose en un reflejo incómodo de la realidad que viven muchos.
Aquel hombre que en 2009 irrumpió en una grabación para gritar “lo que hace falta es jama” no solo se hizo famoso: puso en palabras, sin filtros, una verdad que aún pesa.
Hoy, tras su muerte, el recuerdo que intenta rescatar su hermana no es el del símbolo, sino el del ser humano.
Preguntas frecuentes sobre Pánfilo y su impacto en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Quién fue Pánfilo y por qué se hizo famoso en Cuba?
Pánfilo, cuyo nombre real era Juan Carlos González Marcos, se hizo famoso en 2009 al interrumpir una grabación en La Habana y gritar "¡jamaaaa!", haciendo un llamado desesperado por comida. Su grito se convirtió en un símbolo de la escasez alimentaria en Cuba, resonando con la realidad de muchos cubanos y convirtiéndose en un fenómeno viral que reflejaba las dificultades cotidianas de la isla.
¿Cómo fue recordado Pánfilo tras su muerte?
Tras su muerte, Pánfilo fue recordado por su hermana y su comunidad como un hombre bondadoso y cercano, más allá de su imagen pública de adicto o borracho. Su hermana destacó su lado humano y su disposición para ayudar a los demás, incluso en sus propias dificultades, mostrando una faceta desconocida para muchos. Fue despedido rodeado de vecinos y amigos que lo apreciaban por su verdadero carácter.
¿Cuál fue el impacto del grito de Pánfilo en la sociedad cubana?
El grito de Pánfilo se convirtió en un reflejo incómodo de la realidad cubana, evidenciando la crisis alimentaria y la precariedad en la isla. Su frase "¡Aquí lo que hace falta es jamaaa!" se popularizó como una forma de expresar la lucha diaria por conseguir alimentos, marcando un antes y un después en la percepción pública sobre la situación en Cuba. Su impacto perdura como un testimonio de las dificultades que enfrentan los cubanos.
¿Por qué se considera a Pánfilo una figura profética en Cuba?
Pánfilo es considerado una figura profética porque su grito en 2009 adelantó una denuncia sobre la escasez alimentaria que no solo persiste, sino que se ha agravado en Cuba. Su espontáneo llamado de atención puso en evidencia un problema estructural que sigue afectando a millones de cubanos, convirtiéndolo en un símbolo de resistencia y realidad social que trasciende el tiempo.
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