“Dolía, pero entendí”: La poderosa reflexión de Mailén Díaz Almaguer tras un año sin ponerse de pie



Mailén Díaz Almaguer (i) y Mailén en un bipedestador (d) © Collage Facebook/Mailén Díaz Almaguer
Mailén Díaz Almaguer (i) y Mailén en un bipedestador (d) Foto © Collage Facebook/Mailén Díaz Almaguer

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La joven cubana Mailén Díaz Almaguer, única sobreviviente del accidente aéreo ocurrido en La Habana en mayo de 2018, compartió una emotiva reflexión tras volver a ponerse de pie con ayuda de un bipedestador luego de casi un año sin realizar ese ejercicio, un momento que describió como doloroso pero revelador dentro de su proceso de recuperación.

En una emotiva publicación en Facebook, Mailén relató cómo esta experiencia, vivida en medio de su rutina de rehabilitación, terminó convirtiéndose en una lección personal que trasciende lo físico y que puede llegar a conectar con la vida cotidiana de cualquier persona.

“Solo pude estar una hora de pie… y dolía, entonces, entendí algo: cuando dejamos de hacer algo por un tiempo, retomarlo cuesta. Es como empezar de nuevo”, escribió.

El regreso al bipedestador -un dispositivo terapéutico que permite a personas con dificultades motoras mantenerse en posición vertical- no fue sencillo.

Según explicó, lo que antes lograba hacer durante horas sin molestias, esta vez se sintió como el primer intento.

“Lo que antes hacía con facilidad -sin dolor, sin cansancio, durante horas- se sintió otra vez como la primera vez”, confesó.

Más allá de su caso particular, la experiencia deja una enseñanza clara: cualquier pausa, en cualquier ámbito de la vida, implica esfuerzo para retomar el camino. No hay atajos para volver a empezar.

Fuente: Captura de Facebook/Mailén Díaz Almaguer

Mailén llevó esa idea más lejos al compararla con la vida espiritual, pero su reflexión puede aplicarse a hábitos, relaciones o proyectos personales.

“Pensaba que así mismo sucede con la vida espiritual… dejamos de buscar a Dios como antes… y cuando decidimos volver, duele. Cuesta. Se siente extraño. Pero no es el final”, reflexionó.

En ese mensaje subyace una idea central: el dolor del regreso no significa fracaso, sino adaptación.

Volver a intentar es, en sí mismo, parte del proceso de reconstrucción.

“Basta con retomar el hábito… para que poco a poco todo comience a alinearse otra vez”, aseveró

Adaptarse para avanzar

A pesar del dolor inicial, su cuerpo comenzó a responder con el paso del tiempo, confirmando otra de las lecciones que deja su experiencia: la constancia transforma la dificultad.

“Mientras más tiempo permanecía de pie, mi cuerpo empezaba a adaptarse… y comprendí que, si sigo, no solo puedo volver a donde estaba… sino llegar a estar aún mejor”, señaló.

La enseñanza es directa: persistir no solo permite recuperar lo perdido, sino también crecer a partir de la experiencia.

La incomodidad también forma

Otro de los aprendizajes que destacó estuvo relacionado con la postura durante el ejercicio, un detalle físico que se convirtió en una reflexión más amplia.

“Para mantenerme de pie correctamente, tenía que corregirme constantemente. Y corregirme dolía”, explicó.

Sin embargo, asumió esa incomodidad como necesaria: “La corrección duele, pero es necesaria… no solo en lo físico, sino en todas las áreas de la vida”.

En su mensaje, la corrección aparece como una herramienta de crecimiento, aunque implique incomodidad o confrontación.

“Si algo hoy duele… puede que haya corrección. Y aunque no se sienta bien en el momento, dará fruto a su tiempo”.

En su más reciente publicación, volvió a encontrar significado en lo cotidiano: “Me encanta descubrir cómo Dios habla en lo simple… en lo que parece rutinario”.

Y dejó una conclusión que resume no solo su historia, sino la enseñanza que intenta transmitir: “Y ante eso, solo queda una decisión: seguir”.

En esa decisión -seguir a pesar del dolor, de las pausas, de los retrocesos- se concentra la principal lección de Mailén Díaz: siempre es posible volver a empezar, aunque duela.

Fuente: Captura de Facebook/Mailén Díaz Almaguer

Un testimonio que trasciende su historia

Mailén Díaz ha documentado durante años su proceso de recuperación tras el accidente aéreo del 18 de mayo de 2018, en el que murieron 112 personas. Desde entonces, ha enfrentado múltiples cirugías, la amputación de una pierna y la parálisis de ambas.

En marzo del pasado año, ya había mostrado avances en su rehabilitación, incluyendo el uso del bipedestador como parte de una terapia clave para mejorar la circulación, fortalecer la musculatura y prevenir complicaciones.

Su evolución también ha sido espiritual. En 2025, anunció el inicio de estudios de Licenciatura en Teología en el Seminario Metodista de La Habana, consolidando un camino que, según ha explicado, le ha permitido encontrar sentido a su experiencia.

A lo largo de estos años, Mailén también ha denunciado las dificultades para acceder a insumos médicos en Cuba, dejando claro que su proceso no ha estado exento de carencias y obstáculos.

Sin embargo, su mensaje insiste en algo más profundo que la adversidad: la capacidad de aprender incluso del dolor.

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