Mailén Díaz Almaguer, la única sobreviviente del trágico accidente aéreo ocurrido en La Habana en 2018, habló de su historia en una entrevista concedida a CNN en Español, donde compartió detalles de su recuperación física y emocional, en un relato que conmueve por su fuerza, su fe y la cruda realidad que ha enfrentado tras la catástrofe.
Mailén contó que no recuerda detalles del avión aquel día, apenas fragmentos del aeropuerto, y que fue en el hospital donde recuperó la conciencia y se enteró de que su esposo había muerto en el accidente. Allí comenzó su calvario: le amputaron la parte inferior de la pierna izquierda y quedó paralizada de ambas piernas. Desde entonces ha enfrentado numerosas cirugías, largas jornadas de fisioterapia y una vida marcada por el dolor y el esfuerzo por seguir adelante.
Agradecida con los médicos cubanos que la han tratado, sostiene que su supervivencia es un milagro de Dios. Actualmente estudia para convertirse en seminarista en una iglesia metodista en La Habana, y expresó su deseo de viajar fuera del país para continuar su tratamiento. También ha aprendido a conducir, adaptándose a su discapacidad.
La joven, oriunda de Holguín, reside desde el accidente en el reparto Siboney, municipio Playa, en La Habana, donde compró una vivienda con el dinero recibido como indemnización. También habría adquirido un automóvil, según se ha podido apreciar en publicaciones en redes sociales.
En el video difundido por CNN, Mailén también envió un mensaje de aliento al único sobreviviente del reciente accidente aéreo en India: “Dios también tiene un propósito con su vida y, ya que estamos aquí pues tenemos que seguir… y luchar hasta encontrar con ese propósito”.
El vuelo DMJ-972, operado por Global Air para Cubana de Aviación, se estrelló poco después de despegar de La Habana rumbo a Holguín. Una investigación posterior atribuyó las causas a un error humano. "La causa más probable del accidente fueron las acciones de la tripulación y sus errores en los cálculos de peso y balance, que conllevaron la pérdida de control y desplome de la aeronave durante la etapa de despegue", dijo el IACC en un comunicado difundido en 2019. Inicialmente hubo tres sobrevivientes, pero dos murieron en el hospital. Solo Mailén resistió.
Denuncias de abandono y amenazas
En 2022, cuatro años después del accidente, la joven denunció públicamente la desatención del Gobierno cubano. A través de una directa en Facebook, visiblemente afectada, relató las dificultades para conseguir insumos médicos básicos como guantes, lubricante para sondas y el medicamento Nitrofurantoína, esencial para evitar infecciones urinarias.
“Yo no estoy viviendo la dulce vida”, afirmó entonces. “Muchas personas ven mi vida de una manera y verdaderamente no es así. Yo también paso trabajo como pasa todo el mundo”.
Tras esa denuncia, Mailén recibió amenazas en redes sociales, una de las cuales compartió públicamente: “Mailén, la vamos a tener que coger contigo. Entre tantos que iban en el avión, ¿tenía que quedar este ser?”
Pese a los ataques, también recibió numerosas muestras de apoyo, incluyendo la del humorista Andy Vázquez desde Miami, quien coordinó el envío de insumos médicos para ayudarla.
Volver a volar
En 2021, durante un viaje al extranjero, Mailén volvió a subirse a un avión por primera vez desde el accidente. En un emotivo video publicado recientemente, mostró imágenes del día en que enfrentó ese miedo y compartió vistas desde las alturas, como símbolo de superación personal.
“Es muy triste que tu vida cambie y que sea tan difícil, y que no te la hagan más cómoda dentro de la tristeza”, había dicho anteriormente. Su testimonio actual refleja una transformación interior, impulsada por su fe y su lucha por recuperar calidad de vida.
Un símbolo de resiliencia
La historia de Mailén Díaz Almaguer ha conmovido a la sociedad cubana y ha vuelto a poner sobre la mesa los debates sobre la seguridad aérea, la atención médica integral a largo plazo y la falta de transparencia en los procesos de compensación y apoyo a víctimas.
Siete años después del accidente que cambió su vida, Mailén vuelve a hablar, no desde el dolor, sino desde la reconstrucción. Su voz, ahora amplificada en medios internacionales, confirma que sigue viva… y decidida a vivir.
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